Interior madrugada

La Veranda de Rafa Rius

Interior madrugada. Está amaneciendo, una luz grisácea se cuela por la ventana. Hoy parece que tampoco veremos el sol, ni literal ni metafóricamente. La primavera, el eterno engaño de la vida que renace, parece que comienza un año más, pero la muerte, esa fiel compañera que nos redime del supremo tormento de estar haciendo el gilipollas durante toda una eternidad, ronda atenta. ¿Qué sentido tiene hablar de lo obvio para banalizar cualquier atisbo de magia? Lo cotidiano se desliza mansamente a nuestro lado y nos deja la equívoca sensación de que nunca pasa nada. Madrugada. En ese territorio inefable que se extiende entre el sueño y la vigilia, las veleidosas divagaciones nos arrastran a lejanos confines hasta lograr que la realidad que nos espera al poner el pie en tierra se nos antoje muy remota.

En esos momentos, el difícil diálogo entre lo posible y lo inaudito parece tener sentido. El fantaseo sobre los límites de lo verosímil se ensancha considerablemente y la resolución de los más inextricables conflictos nos parece una simple cuestión de coherencia, voluntad y perseverancia. Otra mentira más que nos contamos. El tesón y la fuerza de voluntad son elementos valiosos en nuestro devenir pero en muy pocas ocasiones resultan determinantes. Mas frecuentemente las situaciones se resuelven dentro de una lógica que se nos antoja incomprensible o por una sencilla y casual cuestión de azar. Más allá se extiende la región formada por todos los días vividos y venideros con su corte de impotencias diversas. En ocasiones, acuden a nuestra mente momentos de nuestra historia personal en los que creímos tener alguna influencia en el hecho de que nuestro entorno social pudiera evolucionar para mejor pero el somero análisis de las circunstancias presentes nos hace ver lo descabellado de nuestras fantasías. Pobreza, corrupción, xenofobia, misoginia, ufana ignorancia … y una gran ola de estupidez cubriéndolo todo. El contexto no invita al optimismo. Las palancas de cambio que harían evolucionar adecuadamente ese contexto se hallan incalculablemente lejos de nuestras posibilidades de actuación y las razones perversas del Sistema que nos somete, nos muestran de continuo el poder que detentan sobre nuestras vidas. Entretanto, los partidos políticos autocalificados de izquierdas, no se cansan de remitirnos a las urnas para que enterremos en ellas nuestros deseos. Cual si se tratara de charlatanes de un mercadillo de vendedores de humo, insisten machaconamente en que no hay expectativas fuera del muladar parlamentario. Tras décadas de tomaduras de pelo y denodados fracasos electorales, siguen empeñados en que no hay mejor camino posible.

Y, sin embargo, más allá de todo eso, sabemos que seguiremos luchando contra molinos de viento, aunque ahora se disfracen de aerogeneradores de grandes compañías energéticas. Contra viento y marea, contra todo pronóstico infausto, seguiremos dando la cara, saliendo a la calle, voceándoles a los morros su vileza, denunciando su indignidad y sus mentiras. Con todo nuestro escepticismo a cuestas, pero con toda nuestra determinación. Aunque sólo sea por un compromiso ético con nosotros mismos, seguiremos luchando. El futuro es aquello que todavía no existe y es por definición impredecible, así que seguiremos en la brecha, bregando para que al menos, las generaciones venideras tengan la oportunidad de habitar un infierno algo más soportable.

Exterior día. La próxima película la filmaremos nosotros y decidiremos qué, como y donde se rueda.

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