Hacia la República Catalana: crítica a la izquierda rupturista estatal.

EH-Cat-comunistes-independencia

Rubén Morvolution

Los acontecimientos que merecen la pena ser recordados y que marcan un antes y un después en nuestra vidas, suelen darse a conocer de forma inesperada e intempestiva. En política esto causa cierto nerviosismo entre lxs que participamos activamente en dicha actividad, debido a que las prácticas cotidianas e hipótesis de trabajo envejecen súbitamente. Salvo excepciones históricas, la desorientación es la norma general entre activistas y corrientes políticas emancipatorias. Este desorden activa ciertos resortes ideológicos y psicológicos que nos empujan a permanecer en zonas de confort, lugares comunes donde nos sentimos a refugio de las tempestades sociales y sus contradicciones, las cuales no logramos desenmascarar.

El denominado Procés en Catalunya es un ejemplo claro, una tormenta que esta calando hasta los huesos a las izquierdas rupturista estatales.Tras el acuerdo entre JxSí y las CUP que, en principio tiene que servir para avanzar en un proceso constituyente que desemboque en la proclamación de la República Catalana y la consiguiente ruptura con el Reino de España ( marco legal histórico del que las élites españolas se han servido para ejercer la opresión económica, política, nacional y social), las críticas han caído como chuzos de punta sobre la izquierda anticapitalista catalana. Cierto es que no todas las críticas parten desde postulados centralistas y españolistas, aunque los que vivimos en las periferias nacionales no podemos dejar de saborear cierto regusto español en ellas.


Una de las críticas que mejor refleja el estacionamiento del anticapitalismo estatal en la zona de confort ideológico es la que exhorta que ninguna República Catalana de lxs trabajadorxs será constituida bajo la hegemonía neoliberal de CDC. Blanco y en botella. Pero aquí se abre una cuestión principal ¿cómo arrebatar la hegemonía del proceso constituyente a la burguesía catalana? En primer lugar reconociendo que JxSí es el motor electoral de un proceso de autoorganización social que viene dándose en Catalunya desde finales de 2009 y que es un proceso efectivamente trasversal, por lo que además de las capas medias, participan trabajadorxs y clases subalternas. En segundo lugar, que las luchas sociales desatadas por el 15M y las Mareas contra los recortes están entrelazadas con el Procés, siendo esta dialéctica la que esta posibilitando el crecimiento de las CUP y el combustible para terminar con la hegemonía neoliberal.

Ahora bien, ¿y si las CUP-CC no hubieran aceptado la partida con JxSí? La primera consecuencia hubiera sido la fractura de este movimiento rupturista con el marco institucional del 78, quedando en franca minoría los sectores anticapitalistas, una vez más cargados de razones, pero una vez más refugiados en nuestros guetos ideológicos. Las futuras elecciones de marzo hubiesen reforzado al neoliberalismo, pero en este caso al españolista e inmovilista, fofortaleciendo las dinámicas expansionistas de Ciudadanos en los barrios obreros. El voto de izquierda se habría dividido en dos sentidos: ERC saldría reforzada en el campo independentista y Podemos, y sus vasallos, en el unionista. Ambas formaciones sin ninguna intención de superar los cauces de la socialdemocracia, los marcos constitucionales del 78 y la Unión Europea. Asimismo, con un PSC que no acaba de morir, estaríamos ante una posible reedición del tripartito catalán de tan lamentable recuerdo.

El acuerdo con JxSí esta condicionado por este contexto concreto y solo por él justificado. La izquierda anticapitalista estatal así debería entenderlo y ponerse manos a la obra en la defensa del Procés en el Estado español para impulsar la constitución de la República Catalana, que además podría originar movimientos de características similares en España, apuntalando la contrahegemonía anticapitalista en Catalunya que esta llamada a colisionar, tarde o temprano, con las políticas neoliberales. El famoso choque de trenes no es entre España y Catalunya sino entre neoliberalismo y anticapitalismo.

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