El debate postmoderno y la niña de Rajoy

Desde la franja de Mieres. Abel Ortiz

Que las moderadoras fueran Mari Carmen, sus muñecos, y José Luís Moreno debería habernos hecho sospechar. El ballet Zoom rezombificado, coreografiando canciones de catequesis, no mejoraba mucho el ritmo del acontecimiento apantallado. Fradejas y José María García aparecieron veladamente, el linier dejó seguir, detrás del tribunal constitucional catalán desautorizando el referéndum madrileño oportunamente disfrazado de torrija.

Fito y los Alonsos dale que dale al chunda chunda, los celtas cortos toma que toma y otro contratín. Isabel Tenaille y Mari Cruz Soriano desafinaron al piano una versión de los Siniestro que huida despavorida de un Ramoncín filologante oculto entre el humo de Garci y el bigote de Iñigo, el otro José María.

Los fantasmas del búnker convertidos en chicas ye-ye dándole al picadillo en la Granja de Segovia, islamizada tras la caída del Alcazar, en una tarde de cazalla y cardos toman, con una división aerotransportada, el pirulí. Las monjas, aladas al arroz con leche, fruncen el entrecejo respingonas dando hornadas de sopor; yunque, clavo y alcayata. Contra toda esa conjugación de adversidades apareció Iniesta de volea empalmando con la zurda un pase de espaldas de Marino Lejarreta, ya mayor el hombre, clavando los cien metros charcos en veinticinco horas.

La banda sonora la pusieron, pegando fragmentos aleatorios de una psicofonía grabada en la planta cuarta del corte Inglés, donde se escuchaba al Fary versioneando a Campo Vidal, el mismísimo Calatrava y sus hermanos.

En el descanso pis. Otros botellín, marihuana, peyote, opio, ácido lisérgico, queroseno por la vena, o una bolsa de pimientos del Bierzo de los que escribía Umbral cuando no jugaba al balonmano con los directores mundiales. En el descanso pis.

Las encuestas se las sacó del ano un poeta estridente que pegaba con mocos las estadísticas en un tente mientras cobro; en negro o en acciones de Rumasa.

Sublime estuvo Camilo Sexto, como antes lo había estado su predecesor Camilo Quinto, recordado por ponerse como las Grecas cuando se volvían estupendas y desayunaban en el burguer King con los Pecos.

El paro estuvo quieto; los mastines goliflando. Los conferenciantes de la guija dividieron países con pladur y se perdieron inside out.

A pesar de todo ello, desde estas retiradas tierras, se percibe el futuro como una nube color pimentón de La Vera con un chorrín de vinagre.
Anticiclones y pliegues en el espacio tiempo pueden llevarnos al viejo ruedo o a la playa de Angel González. Pero, magia potagia, el olor desaparece con el pino verde colgado del parabrisas. El perrito balancín niega con la cabeza. Sopa de sobre, sobre de sopa. Pobres de sopa, sopa de pobres.

Con una ramita de perejil y salsa romesco te acaban saliendo doscientos kilos de cocaína que puedes llevar a EEUU en el Juán Sebatían Elcano pasando por Doñana al tran tran. El chiringuito de jugones y el de Georgie Dan en el mismo formato que las comedias genealógicas. Mola pila el flow del Cid.

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