Operación Piñata: apatrullando la ciudad

Desde la franja de Mieres. Abel Ortiz.

Periódico Diagonal

El subsecretario cuñado descuelga el teléfono naranja, volamos sobre Castellón, y pregunta monótono al asesor mamandurria sobre detenciones, registros y redadas. Hoy toca anarquistas. Los anarquistas funcionan como un cañón a la hora de asustar a las gentes de orden, dentro de un orden. Vienen de serie con una bomba incorporada, negra, redonda y con la mecha humeante.

El subsecretario se saca la chorra frente al espejo del vestidor.

–Mira, mamá, estoy en la cima del mundo. Persigo anarquistas que aterrorizan la patria. La tía Enriqueta se equivocaba. No era cierto que me faltara una patatina para el kilo. Aquí estoy. Tengo chofer, asiento en el palco del Bernabéu, tarjetas de colores, cuatro trajes de nada y un bonobús Madrid-Andorra. Y, mira Luisito, el del cuarto, tanto que estudiaba. Interino de griego en un instituto de las Hurdes.

El becario de la universidad de Navarra recita el informe somnoliento y, aún así, sobreactuando. Material incautado, acusaciones, notas de prensa. El terrorismo anarquista se vende solo, oiga, nos lo quitan de las manos.

Tenían folletos subversivos, comenta impresionada una cajera. No jodas, responde a coro la cola del súper. En bares, tabernas, chigres y sidrerías no se habla de otra cosa.

–Mira que lo venía yo diciendo, El terrorismo anarquista me tiene en un sinvivir. Malo es el día en el que los anarquistas no matan un archiduque, vuelan por los aires un mercado o secuestran a un embajador, aunque sea de un país pobre.

–Acabo de oír en la radio que tenían un libro con cosas escritas. Algo demencial. No se como podemos soportar el levantarnos cada mañana con un escándalo así. ¿Qué será lo próximo? ¿Querrán apoderarse de You Tube? ¿colaborarán con el wahabismo?

–Pues me alegra que me hagas esa pregunta. Prácticamente todos los autores que yo me sé coinciden en que, de no poner remedio, los anarquistas podrían construir una bomba bacteriológica de neutrones, empobrecidos por el FMI, en menos de setenta años. De ahí nuestro especial interés en comprar monos de color naranja y alambradas a nuestros amigos alemanes que de alambradas saben la hostia. Los mejores, ya le digo. Además, como hay confianza, nos lo dejan a crédito ¿Somos o no somos una meritocracia? ¿mola o no mola la excelencia?

–En ese escenario señor subsecretario….si los anarquistas continúan obcecados en que la derecha es mala…¿Habrá otra piñata?

–Piñata y lo que haga falta, Paco. Será por dinero…

Un comentario sobre “Operación Piñata: apatrullando la ciudad

  • el 13 abril 2015 a las 20:31
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    ¿¿¿¿¿Pero “pa” qué coño iban, si no es para delinquir, a querer saber leer ¡¡¡Y ESCRIBIR!!! unos cenutrios perdedores, si con aprender a responder a todo lo que se le manda con un “sí, mi amo”, ya tendrían más que suficiente para estar en esta gloriosa “democracia”?????; a mí que me lo explique, “pa” qué coño querían saber leer y escribir estos sujetos, salvo que fuera para hacer algo malo.

    Está claro, es evidente.

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