Gracias Cosidó

Abel Ortiz

El señor Cosidó, director general de la policía, es licenciado en ciencias políticas y doctor en historia contemporánea. Ha sido, además, senador, diputado, técnico de la guardia civil, colaborador del grupo de estudios estratégicos y secretario de las juventudes liberales. Estos datos, que demuestran la impecable trayectoria democrática del señor director, su pasado como luchador por las libertades y su cercanía a los problemas de la ciudadanía, son conocidos gracias a los informes secretos elaborados por la clandestina central de inteligencia anarquista (Wikipedia).

El señor Cosidó, sin duda bien informado, nos avisa del inminente peligro del terrorismo anarquista. Es imperioso agradecer al señor director su preocupación por nuestra seguridad. El terrorismo anarquista es, de ahí su amenaza, prácticamente indetectable; nadie sabe quiénes son, dónde están o que hacen, (más allá del anarcosindicalismo que utilizan para disimular e infiltrarse entre los honrados trabajadores, que agradecen los desvelos permanentes del señor Cosidó por alejarles de tan nefasta influencia) aparte de disfrazarse de resistencia galega, mujeres libres, yayoflautas o desahuciados, según convenga a su nihilismo incendiario teorizado en el siglo XIX, como es público, notorio y se estudia, junto a la transición española, en todas las universidades del mundo, por Netchaev.

Es cierto, y conviene no olvidarlo, que una mayoría aplastante de la población manifiesta, un día sí y otro también, su preocupación por el terrorismo anarquista como demuestran todas las encuestas.

Nuestros compatriotas, preferentistas o no, no pueden desarrollar las libertades que garantiza nuestra ejemplar constitución sin la coacción y el chantaje permanente de los anarquistas, partidarios, como todo el mundo sabe, de prácticas económicas que nos llevarían a un escenario insoportable de paro, corrupción generalizada, violencia gratuita y miseria creciente.

El terrorismo anarquista, omnipresente en nuestras vidas, ha de ser combatido si queremos preservar a nuestras hijas e hijos del fantasma del hambre y el caos que provocan los libertarios con sus locas pretensiones. Tal combate, heroico, ingrato y esforzado, debe ser llevado a cabo por profesionales privados y no abandonado en manos de funcionarios sin incentivos ni capacidad, a los que dirige el señor Cosidó, liberal como exigen los tiempos recios que nos ha tocado vivir.

La asociación de víctimas del terrorismo anarquista es escuchada, comprendida y apoyada por el siempre solidario director general. Ni una queja, ni un reproche de tan venerable asociación se ha escuchado sobre la labor humilde y callada de Don Ignacio Cosidó.

Con las fronteras certeramente vigiladas, el encarcelamiento de manifestantes y las multas disuasorias, podemos dormir más tranquilos que Pedro Arriola bajo el gobierno de Rubalcaba.

Aun así, nadie es profeta en su tierra, el bienquisto director general de la policía recibe críticas mordaces de quienes, inconscientes del peligro inminente, no distinguen unas mentirijillas de nada por un quítame allá esas vallas o esas pelotas de goma, de lo realmente importante, mantener la senda de la gloriosa recuperación económica que a ojos vista se nota en la alegría de la calle, Génova concretamente, o en los abarrotados tendidos de las plazas de toros que aplauden al primero de los españoles (ahora el segundo) como si no hubiera un mañana.

La abnegación de un servidor público, de un hombre que ha dedicado su vida a los demás, a despecho de prebendas y privilegios, que incluso hallará la muerte si le llega y no te vuelve a ver, debe ser recompensada para que sirva de ejemplo luminoso en esta sociedad que construimos entre todos en 1492 renunciando con generosidad a valores que nos enfrentaban.

De justicia es pedir para Don Ignacio Cosidó, como premio a su excelencia en el desempeño de una tarea arriesgada y difícil, el Toisón de Oro, la medalla al mérito en el trabajo, la laureada de San Fernando y la de San Hermenegildo, la orden de Alfonso X el sabio, el Goya al mejor característico y el pichichi del mundial de Brasil.

Un comentario sobre “Gracias Cosidó

  • el 23 junio 2014 a las 3:35
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    Muy buen artículo, me has alegrado el día. Espero que no le halle la muerte, si le llega, al señor Cosidó.

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