Anticapitalismo multiusos

Abel Ortiz

El anticapitalismo está de moda. Para algunos es la gran clave, el explicalotodo, la palabra mágica. Si te declaras anticapitalista, como el papa o falange auténtica, puedes colar detrás el argumento más absurdo y reaccionario. El anticapitalismo es un planteamiento claramente destructivo; señala la necesidad de acabar con el sistema económico imperante. En la archirevisitada entrevista a Durruti del Toronto Star, en 1936, habla de esa destrucción, no nos dan miedo las ruinas, para inmediatamente decir que esos escombros darán paso a un mundo nuevo que crece en ese instante, el de la revolución social. Por eso es, sobre todo, revolucionario.

El capitalismo es algo que hay que derribar, entre otras cosas, para llegar al objetivo. Es decir, a mi corto entender, la revolución social lleva implícito el anticapitalismo y el anticapitalismo no tiene porqué desembocar en la revolución social, ni en nada que se le parezca.

Revolucionarios se llaman muchos, revoluciones hay muchas, incluso de colores. Por eso es necesario insistir en las palabras robadas. De Reagan dicen que hizo la revolución conservadora, hablamos de revolución tecnológica o neocon, y la alineación de un equipo de futbol puede ser revolucionaria para los millones de lectores del Marca. Por eso es indispensable hablar de lo social. De la revolución social, esa que persiguen desde hace siglos los libertarios.

La revolución social se hizo durante lo que Enzensberger llamó el corto verano de la anarquía y fue arrasada a sangre y fuego. Quienes desde sindicatos y ateneos llevaban décadas proponiendo y debatiendo habían llegado a conclusiones, habían estudiado, habían vivido la miseria y la represión. Por eso tenían en sus cabezas, y al alcance de sus manos, lo que querían. El esquema era simple. Las trabajadoras y los trabajadores catalanes estaban masivamente afiliados a la CNT y eso facilitaba mucho las cosas, cada sindicato se hacía responsable de su rama de producción. Las asambleas, los comités, entre libres e iguales, decidían. Eso no era caos, era anarquía. En los barrios sabían (insisto en la labor de comunicación de periódicos y revistas accesibles) que las panaderías necesitan panaderos, no jefes.

Los trabajadores asumieron la gestión de fábricas y servicios. Abolieron la propiedad privada de los medios de producción. Eso es anticapitalismo porque hace daño al capital. El que plantemos huertas de subsistencia o creemos pequeños espacios de autogestión, dejando sin tocar los medios de producción, puede ser útil pero no deja de ser un anticapitalismo testimonial. El capital ni se entera.

Millones de personas respaldaron la revolución social porque la entendían, sabían en qué consistía y cuál era su papel en ella. Aun así pagaron muy caro su sueño; se enfrentaron al mundo entero.

Cuando se insiste en el argumento de despreciar a la población por su actitud ante la situación actual hablando de borregos o de consentidores se es profundamente antidemocrático además de injusto.Si mucha gente no se moviliza por algo será. Lo más fácil es culpabilizar. La victima de la estafa queda convertida en culpable por no saber defenderse de la agresión. Según algunos se lo merece. Se merece que lo despidan porque le gusta el futbol y no milita. O porque ve mucha televisión. Que trabaje doce horas tenga cuatro críos y gane ochocientos euros es lo de menos, lo importante es el currículum de revolucionario insobornable y militante abnegado, heraldo del anticapitalismo.

Cuando se pretende convencer a alguien de algo despreciarle o insultarle no parece una buena estrategia. Y si millones de ciudadanos no reaccionan no es porque sean capitalistas, ni siervos del capital, ni patrañas parecidas. Es porque legítimamente no confían en los miles de Salvadores que ofrece la mercadotecnia anticapitalista. Y hacen bien. Aprendices de brujo los justitos.
Quienes predican el anticapitalismo tienen que explicar más cosas. Ya sabemos lo que quieren destruir pero no sabemos lo que pretenden construir. Incluso dentro de grupos tan acotados por la historia como el anarquismo la confusión es máxima y ya no sabemos si en la revolución social quemaremos el dinero y haremos comunas rurales o llegaremos a la democracia directa vía facebook.
La revolución social no es la única posible ni la única genéticamente anticapitalista.
Otros, legítimamente, tienen diferentes principios, distintas interpretaciones. Habrá que escuchar, digo yo. Ponerse de acuerdo con alguien suele ser útil. Uno acuerda algo con otro que es distinto. Acordar algo consigo mismo deja a salvo la coherencia pero, me parece a mí, pierde mucho a efectos prácticos.

La anarquía siempre se ha definido como la ausencia de gobierno y su enemigo mortal tradicional ha sido siempre el estado. El gobierno y el estado se identificaban con el poder.
El anarquismo es sobre todo libertario, basado en el concepto de libertad, y odia cualquier forma de dominación, de poder. El poder es la idea central sobre la que han girado las reflexiones de los libertarios. Hoy debería seguir siendo así. El poder actual no es el mismo que cuando escribían Malatesta, Berneri o Reclús. Los poderes supraestatales han crecido a una velocidad terrorífica. El consorcio militar-industrial transnacional tiene un poder mucho mayor que cualquier estado. La mayoría de gobiernos actuales responden a intereses superiores mafiosos. El estado nación tradicional, como hemos conocido hasta ahora, ya no es el escalón más alto del poder.
La economía financiera, determinante hoy nos guste o no, tan alejada de la productiva, prácticamente no existía en tiempos de nuestros abuelos. Hoy dirige nuestras vidas en común y es incomprensible para la mayoría de nosotros.
El estado, lo público y lo colectivo se confunden y de esa manera los libertarios de eeuu, de ultraderecha, acérrimos defensores de la propiedad privada y del capitalismo, se declaran enemigos del estado.
Y para ellos cerrar escuelas públicas o eliminar prestaciones sociales es ir contra el estado.
A simple vista parece fácil entender que eso es darle una patada al estado en el culo de los más pobres. Una injusticia. Un abuso de poder. Siguiendo ese razonamiento algunos dicen que defender lo público es defender al estado que lo gestiona. Curiosísima conclusión que nos llevaría a la vieja lógica chusquera de aquel soldado que proclamaba autosatisfecho: Que se joda el sargento, que no me como el rancho.

Criticar al antagonista es necesario. Si el discurso, o el relato como dicen ahora, es sólo eso se queda muy corto. O la alternativa que se propone al capitalismo es clara, creíble, comprensible y asumible por una mayoría, presente o futura, o seguiremos celebrando nuestro anticapitalismo, encantados de habernos conocido, durante muchos años.

6 comentarios sobre “Anticapitalismo multiusos

  • el 2 diciembre 2013 a las 18:20
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    George Orwell en su libro HOMENAJE A CATALUÑA dice algo así como que “vi la revolución social cuando los camareros miraban a los ojos, de tú a tú, a los clientes mientras los atendían”.

    Buen artículo; busca o pide lo práctico, irse ya de tanta teoría, etc. Bien, de eso se trata, de ir llevando a la práctica la revolución social, de justicia social, libertades, humanidad, etc.

    Yo quiero decir que DEBEMOS aceptar las críticas o los defectos o carencias (etc.) que otros puedan apreciar en esta LABOR LIBERTARIA (por ponerle algún nombre a lo que estamos hablando). Si no aceptamos dichas críticas, carencias, defectos, puntos débiles, etc.,……. ustedes dirán: todos tan contentos con nuestras verdades, pretextos, argumentarios, escusas, grupitos de amigotes, etc., etc., etc.

    Es duro que alguien te vea como que eres un borrego, un alienado, un cobardica, un burgués, un ignorante, un sectario, un trilero, un acomodado, etc., etc., etc. Estos análisis sobre alguna persona, grupo social, sindicato, asociación, etc., etc., etc. si se hacen para hacer ver defectos, carencias, etc. DEBEN SER ACEPTADOS porque de otro modo es jugar a nada. Si alguien no acepta que se le pueda y deba criticar y uno mismo ser criticado, en una crítica de ida y vuelta para mejorar,…… pues ¿de qué estamos hablando?

    SALUD.

  • el 3 diciembre 2013 a las 17:52
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    Bueno, pues creo que borrar comentarios no es propio de libertarios ni de nada remotamente parecido. Más bien todo lo contrario.

    SALUD.

  • el 4 diciembre 2013 a las 1:03
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    LIBERTARIOS deja de insinuar que se te han borrado comentarios porque no es cierto.

    Salud

  • el 4 diciembre 2013 a las 14:31
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    No se trata de culpabilizar ni mucho menos despreciar a nadie, pero si una persona elige tener cuatro hijos y ha de trabajar doce horas para mantenerlos, debe hacerse responsable de su decisión. Por otra parte, no sólo es muy legítimo sino que está muy bien “que no confíen en los miles de Salvadores que ofrece la mercadotecnia anticapitalista”, pero la pregunta del millón es: ¿por qué en cambio, muchas de esas personas -pongamos diez millones- sí que confían, apoyan y votan a los Salvadores de la mercadotecnia capitalista mientras los están hundiendo en la miseria?

  • el 4 diciembre 2013 a las 18:41
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    MANOLO TOTXA, tienes razón; por un momento mi comentario 1º no aparecía (este es el 3º en esta noticia) puede que por algún tema técnico.

    Todos sabemos en nuestro fuero interno, y aquí hablo en primera persona del singular, que escuchar críticas o escuchar aquello que no nos gusta oír puede ser duro. O puede que nos hagamos los sordos, o puede que busquemos mil excusas para justificar nuestro comportamiento poco ético, libertario, igualitario, etc.

    ¿Cuántas veces hemos asistido a asambleas, plataformas, charlas de esto y lo otro, etc., etc., etc. en las cuales hemos asistido a una jerarquía que ya de entrada (y luego de salida también) hemos visto y olido como algo poco o nada progresista, libertario, justo, igualitario, solidario, etc.? ¿Cuántas veces hemos visto a unos “representantes” en este tipo de reuniones (no hablo de reuniones de capitalistas, por ejemplo, o de vendedores de crecepelo, por ejemplo)?

    YO REPITO: NI EXISTEN NI EXISTIRÁN LOS VANGUARDISMOS NI TAMPOCO LOS RETAGUARDISMOS. CADA PERSONA TIENE EL MISMO VALOR COMO PERSONA, O AL MENOS LOS MISMOS DERECHOS HUMANOS QUE CUALQUIER PERSONA. PORQUE SI ACEPTAMOS QUE ALGUIEN POR ESTAR MÁS ACADÉMICAMENTE FORMADO O SABER ENGATUSAR O EMBAUCAR MEJOR ES ALGUIEN “SUPERIOR” O CON MÁS “REPRESENTATIVIDAD” O DERECHOS….., ¿¿¿NO ES ESTE EL MISMO MECANISMO DARWINIANO QUE EL DEL CAPITALISMO, NEOLIBERALISMO O SIMILARES???

    EVIDENTEMENTE QUE ES EL MISMO MECANISMO.

    SALUD.

  • el 4 diciembre 2013 a las 18:44
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    NI EXISTEN NI EXISTIRÁN LOS VANGUARDISMOS NI TAMPOCO LOS RETAGUARDISMOS: quiero decir, que aunque esto exista, NUNCA SE VA A HACER CON VANGUARDIAS-RETAGUARDIAS UNA SOCIEDAD LIBERTARIA, JUSTA, LIBRE, SALUDABLE, CULTA, ETC.

    EVIDENTEMENTE QUE DESGRACIDAMENTE EXISTEN CLASES SOCIALES, ES DECIR, CLASISMO PURO Y DURO, Y POR ESO TENEMOS QUE SUFRIR TODO LO QUE SUFRIMOS.

    SALUD.

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