25-S: hasta aquí llegó el bipartidismo

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

“Hace falta mucha filosofía para poder apreciar lo que se ve todos los días”

(J .J. Rousseau)

Lo relevante de lo expresado por las urnas el 25 de septiembre en Galiza y Euskadi está en la letra pequeña. No en quién ganó las elecciones, aspecto que no ha deparado sorpresas, al menos en las posiciones de cabeza. Lo verdaderamente importante radica en el apellido del perdedor y en el grado de su descalabro: las dos filiales del PSOE en ambas circunscripciones. No solo porque el resultado trastoca el mapa político en esas comunidades al ceder los socialistas el liderazgo de la oposición a nuevos actores, más o menos emergentes (En Marea y Bildu, respectivamente). Sino, y sobre todo, porque la quiniela triunfadora está destinada a minar el pendular equilibrio del Estado. El revés sin paliativos cosechado por el PSG y el PSE, depuestos al tercer (en votos superado por En Marea en Galiza) y cuarto/quinto lugar respectivamente (en Euskadi compartiendo posición en escaños con el PP) en autonomías donde antes habían gobernado, supone la primera derrota seria que sufre el Régimen del 78.

La Transición se pactó sobre tres axiomas luego consagrados por la Constitución. La economía de libre mercado, la restauración borbónica en la figura del rey designado por Franco y la “indisoluble unidad de la Nación española” (Art. 2 C.E.). Y eso es precisamente lo que, en buena medida, ha saltado por los aires el pasado domingo. El bipartidismo dinástico hegemónico, esa alternancia en el poder sin entrañar verdadera alternativa, el turnismo que durante 38 años ininterrumpidos han oficiado PSOE y PP, como yin-yang institucional, acaba de perder un pilar fundamental. A partir del 25-S resultará muy complicado reconstruir los puentes del tándem PP-PSOE con un Partido Socialista noqueado y a merced de los elementos en esos dos territorios históricos.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Otra llegada más de los bárbaros

La Veranda de Rafa Rius

images-3La Historia suele ser muy contumaz y en ocasiones cíclica. En ella existe un correlato que participa de las épocas de decadencia que acostumbran acompañar el final de todos los imperios que en la Historia del mundo han sido, y este correlato suele ser la entrada en escena de los bárbaros. De uno u otro signo y sin que se acabe nunca de saber con certeza en que consiste la barbarie, porque el bárbaro siempre es el otro. Y ese otro, siempre ha sido violento, depredador e ignorante. En la Grecia clásica eran todos los septentrionales, incluido Alejandro y sus macedonios. En Roma lo eran todos los que aún no habían sido conquistados para el Imperio. En la época del Califato, para los árabes, los bárbaros no eran otros que los ignorantes cristianos… y así hasta hoy mismo.

Ahora, en esta 3ª Guerra Mundial en la que andamos metidos, larvada en algunos lugares y en otros clara y manifiesta y en la que deambulamos atónitos, es difícil ubicar a los bárbaros de manera unívoca e incuestionable, así que, en estos momentos hay un relato agradecido y simplista que coloca al terrorismo –polisémica y ambigua palabra donde las haya- en el rol de malo malísimo y bárbaro paradigmático, sin que por lo general, el análisis vaya mucho más allá. Así, vemos estupefactos, meter en el mismo saco terminológico a la secta Aum que derramó gas sarín en el metro de Tokio, a la ETA y el GAL , a las Brigadas Rojas, a los grupos neonazis, a los guerrilleros kurdos, a los “lobos solitarios” que ametrallan hoteles o atropellan multitudes con un camión y a las decenas de facciones yihadistas que se dedican a colocar explosivos o autoinmolarse en nombre de Alá. Vivimos tiempos de sesgos informativos para nada inocentes. Nos cuentan profusamente los efectos pero sin detenerse a analizar en profundidad sus causas. Para que vamos a explorar a fondo la cuestión, para que vamos a andarnos con matices y sutilezas: Al fin y al cabo, todo es lo mismo, todo es terrorismo.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Del “sé fuerte, Luis”, a la “honestidad de Pepe y Manolo”

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

No hubo un gran plan, pero si hubo un gran fraude

(José Antonio Griñán, ex presidente de la Junta de Andalucía)

En los inicios de la Transición, Andalucía se consideraba tierra a redimir por la izquierda tras décadas de sumisión caciquil y tipismo de charanga y pandereta. Dos libros denunciaron entonces el rigodón imperante de Despeñaperros abajo. Uno era “Noticias de Andalucía”, del sociólogo cristiano-marxista Alfonso Carlos Comín. El otro, “Campos de Nijar”, escrito por Juan Goytisolo. Ambos incidían en la necesidad de rescatar a los andaluces de sus demonios familiares. Tanto el estudio de Comín como el relato de Goytisolo se inspiraban en la narrativa de corte anticolonialista inaugurada por Frank Fanón con su “Los condenados de la tierra” y secundada por Eduardo Galeano con “Las venas abiertas de América Latina”.

Hasta que llegó el PSOE con su iniciativa autonómica para Andalucía en la mochila, y ya no se movió de allí. No solo capitalizó la marca identitaria de Blas Infante, el “padre de la patria andaluza”, sino que fue precisamente de aquella nueva “nacionalidad histórica” de donde partiría la tropa felipista para modernizar España. El denominado “clan de la tortilla”, un grupo de universitarios en disputa con las autoridades de la época, protagonizaría el “Congreso de Suresnes” del que saldría el nuevo PSOE (del interior). Descartado quedaba así el viejo Partido Socialista (el histórico) liderado por Rodolfo Llopis, aún signatario de la legalidad republicana.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter1Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Masacre

La Veranda de Rafa Rius

imgres-3No hay nada más allá de esta nube de átomos y células que nos conforma. La materia que somos. La energía que nos constituye y nos envuelve. Nada más que esas fuerzas regidas por un azar ciego. Nadie nos mira. Hablamos. Nos repetimos unos a otros palabras tan sonoras como vacías, para ocultar ese otro gran vacío de ignorancia que nos envuelve mientras dura el breve paréntesis de nuestras vidas.

Nos dotamos de unas ciertas reglas, unas normas básicas para orientarnos en medio del caos. Una de ellas es no matar. Ni siquiera el Estado con sus leyes, él menos que nadie, debería poder matar. Si aceptamos que se puede matar, si la vida, incluso nuestra propia vida, no es inviolable, entonces se puede matar siempre y de cualquier modo. Entonces se puede hacer todo porque no existen más límites que los del mundo físico. Entonces las masacres, entonces las Torres Mellizas, entonces Atocha, Londres, París, Bruselas, Orlando, Estambul, Niza… Pero también Alepo, Bagdad, Kabul… no son más que la consecuencia lógica de nuestro libre albedrío.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter1Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

El rescate bancario como paradigma de la dominación

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Son muchas asignaturas, pero en resumen creo que

se trata de que aprendamos a soportar las rejas”

(El Roto)

Lo que políticamente diferencia la actual era democrática de la pre-democrática se condensa en una palabra: consentimiento. Los que hoy mandan lo hacen en nuestro nombre. Están habilitados por las urnas. O lo que es lo mismo: gobiernan porque nosotros (quien lo haga) les votamos. El principio democrático se basa en la legitimación, lo contrario se llama dictadura. Pero eso no explica por qué la gente elige a los corruptos o permite que los villanos sigan ostentando el poder con su aval. Y no vale la salida de pata de banco de que tenemos los políticos que nos merecemos. Esa es una forma como otra cualquiera de maldecir la resignación.

Tamaño esperpento, posiblemente se comprenda mejor si, sin salirnos de la esfera pública, echamos una mirada a lo que ha sucedido con el llamado rescate bancario. Aunque es cierto que España no solicitó el rescate-país, como por ejemplo Grecia y Portugal, no lo es menos que las ciudadanos han sufragado un butrón bancario absolutamente ruinoso. Porque de los 51.303 millones de euros inyectados en el mercado financiero para recapitalizarlo, cifra equivalente al 5,4% del Producto Interior Bruto (PIB), a día de hoy solo se ha recuperado un 5%, y el Estado ya anticipa que da por perdidos 26.300 millones.

Una enormidad que se ha detraído legalmente de otras partidas del presupuesto. Lo que llama la atención es que, igual que sucede en el plano electoral, tras ese latrocinio que está en el origen de buena parte de los traumáticos recortes aplicados en sectores de primera necesidad como Sanidad, Dependencia o Educación, la maltratada ciudadanía haya revalidado en la práctica su confianza en el sistema (político y financiero). Lo ha hecho concurriendo mansamente a una elección tras otra para designar gobiernos adictos y manteniendo activa su intermediación con la banca aportando recursos a su verdugo. Estamos ante la versión actualizada de aquel ¡viva mi dueño! que glosó Ramón del valle-Inclán hace casi un siglo. Porque ahí está el truco, en esa conciencia de colonizado por la que el de abajo cree necesitar la opulencia del mandamás para poder vivir.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Cuando los pobres nos creímos clase media

antonio

Antonio Pérez Collado, Secretario de Acción Social de CGT-PV

No hay político ni tertuliano que no apelen insistentemente a lo que ellos llaman clase media, como víctima de la crisis y sus recortes o motor de las soluciones que proponen para arreglar el país. Aceptando la posibilidad de que algunos periodistas y politólogos hayan olvidado casi todo lo que intentaron enseñarles en la facultad, no pude ser inocente tanta coincidencia en meter en el saco de una clase superior a la mayoría de la población, el antiguo proletariado, cuya única aparente coincidencia con la verdadera clase media (según las aceptadas definiciones de Weber, Marx y otros teóricos) es la posesión de una modesta vivienda y un automóvil (o varios) por familia, en la mayoría de los casos pendientes del pago al banco de respetables cantidades aplazadas.

Que la clase trabajadora muerda el anzuelo que desde la pantalla catódica se le ha venido lanzando por los ideólogos del sistema hegemónico tiene muchas más implicaciones y consecuencias de lo que, a primera vista, pudiera pensarse. Si un operario de la cadena de Ford o una cajera de Mercadona (por poner algún ejemplo) han dejado de considerarse clase obrera, simplemente porque cobran una nómina que les permite acceder limitadamente al consumo, eso supone también que en el mismo lote les han inoculado la idea del individualismo más insolidario y competitivo.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter2Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

El lugar del poder en el anarquismo

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Somos responsables de lo que de nosotros depende”

(Castoriadis)

En torno al anarquismo circulan muchos bulos y leyendas urbanas. Casi todos esgrimidos por detractores profesionales. El más socorrido es el que lo equipara con desorden o caos. Una atribución para estigmatizarlo que hasta el diccionario de la lengua ampara al admitir esos términos negativos entre sus posibles acepciones. Con semejante hándicap, lo que el gran geógrafo francés Eliseo Reclus denominó “la más alta expresión del orden”, precisa de un aporte de certezas para dignificarlo ante el mundo secreto de las ideas.

Pero también existen muchos mitos endógenos. De nuestra propia cosecha y fanfarria. Personas desinformadas, y también advenedizos que aterrizan en sus estribaciones, creyendo que la anarquía es el país de jauja, el bazar del todo a cien. Según su percepción, en el anarquismo no hay normas que valgan ni autoridad que se respete. Dicha perspectiva cuenta con el apoyo involuntario de la propia etimología que define el término “anarquía” como “no gobierno”, “ausencia de autoridad”. Que es tanto como sostener que se trata de un espacio donde el poder ha sido desterrado.

Y si la lucha intelectual contra tantos dislates y mentiras, interesadas y canónicas, es un requisito de coherencia entre los libertarios, no menos hay que decir sobre la necesidad de desmontar planteamientos que hacen del anarquismo un totum revolutum sin pies ni cabeza. De todos estos desatinos, posiblemente el más relevante por su capacidad de sabotaje mental para un encefalograma plano es el que habla del anarquismo como “no poder”. Lo que a la larga, y puesta la oración por pasiva, supondría reconocer su “impotencia” como forma de vida y de organización social.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Llamando -sin respuesta- a las puertas del cielo

La Veranda de Rafa Rius

imgres-3-1“Nadie se mueve, apenas nada me conmueve ( )
Otro migrante que muere en el más estricto olvido
Otro recorte que huele a podrido”
Los chikos del maíz – Llamando a las puertas del cielo.

Además de los baños de mar (muy recomendables) hay también quien se da baños de realidad (también muy recomendables)

Érase una vez en eso que llaman España, un grupo político novato y parlamentario que decía no ser de izquierdas ni derechas, maldecía a los partidos de “la casta”(1) (todos menos ellos) y proclamaba a los cuatro vientos que había que “tomar el cielo por asalto”. Andando el tiempo, sus dirigentes rebajaron notablemente los planteamientos -se dieron lo que para ellos era un baño de realidad- admitiendo que tal vez sería mejor dejarse de asaltos y acceder al cielo “llamando al timbre”.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Soberanos o intervenidos

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Todos somos hijos del Diluvio Universal”

(Mircea Catarescu)

¡Eureka! Al fin un intelectual del régimen reconociendo públicamente el fracaso de la Transición y sus metástasis. Eso es lo que acaba de hacer Santos Juliá en un artículo de opinión que lleva el teatral título de “Huelga general de electores” (El País, 5/9/16). Porque, sin de verdad pensar en las consecuencias de sus actos, el historiador de cabecera del diario que preside Juan Luis Cebrián acaba de proclamar la inanidad de origen de nuestra soberanía popular, de la que “emanan todos los poderes del Estado” (Art.1 de la C.E.). Aunque para alcanzar ese estado de lucidez mental haya necesitado echar mano del guirigay sobre la investidura a la presidencia del gobierno. Gracias por venir.

Afirma Juliá que tenemos “un Parlamento carente de voz propia, siempre bajo la férula del poder ejecutivo, y éste del poder presidencial”. O sea, una democracia intervenida por la clase política y la clase gubernamental. Mientras los electores, auténticos titulares de la cosa pública, desaparecen del mapa político desde el momento en que introducen la papeleta en la urna. Todo para el partido, nada sin el partido. Lástima que Juliá se quede en la espuma de la actualidad sin remontarse a aquel tramposo consenso del cambio para que lo principal siguiera igual, como el “gobierno del cambio” que de nuevo sacan a la pista. El protocolario atado y bien atado al que ahora PP y PSOE prometen alta fidelidad, a costa de negar cualquier posible salida desde la izquierda y el derecho a decidir. ¡Vivan la caenas!

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Marianico el Corto y sus colegas

La Veranda de Rafa Rius

UnknownComo un mal cómico contando un chiste viejo que todos conocen y que no tiene ninguna gracia, porque además no es un chiste sino la dura realidad. Cada vez que alguno de los cuatro macabros payasos del apocalipsis -Rajoy, Sánchez, Rivera, Iglesias- o alguno de sus monaguillos escuderos, aparece en el escenario, una sensación de cansancio infinito, de síndrome del día de la marmota, de déjà vu recurrente y estúpido, se apodera del paisaje y el paisanaje. (- Ya están otra vez esos tíos ahí. Qué pesaos, siempre con lo mismo.)

Su discurso, por llamarlo de alguna manera, es tan banal como previsible e intercambiable. Antes de que abran la bocaza ya podemos saber de sobra lo que van a decir porque jamás se apartan ni un ápice de lo políticamente correcto establecido por las cabezas supuestamente pensantes de su partido. Tras leerse la hoja de ruta diaria que les han escrito con las instrucciones correspondientes, se limitan a repetirla con cansina monotonía en cualquier lugar o situación. La más pequeña salida de tono, la mínima morcilla introducida en el guión es celebrada como un acontecimiento histórico y analizada hasta la extenuación y el ridículo en todo tipo de foros y tertulias.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Volver a empezar (sin fulanismos)

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Bloqueo. Esa es la especie con la que el Régimen del 78 justifica el atasco del bipartidismo dinástico. Ni PP ni PSOE tienen fuerza suficiente para imponer un gobierno a su exclusiva medida. Siguen fieles al consenso de la Transición, el atado y bien atado, pero han perdido la iniciativa. Por eso buscan, a diestra y siniestra, sumar a Ciudadanos a su estrategia continuista. Sin embargo existe otro bloqueo más importante y trascendente del que apenas se habla. Es el férreo cerrojo que impide cualquier salida política por la izquierda, aunque sea por la mínima reformista. Porque Pedro Sánchez no quiere y Pablo Iglesias no puede, a pesar de los ajustes y recortes aplicados sobre su inicial ideal para ser admitido como compañero de viaje socialdemócrata. El sorpasso que pregonaban quieren eligieron surfear a través de las instituciones está a punto de quedar en mero simulacro. Aquí y ahora, cualquier alternativa trasformadora que el futuro pueda deparar pasa por reconocerse esa ingrata realidad y sacar las oportunas consecuencias.

El partido emergente Podemos ha pinchado. Está al final de la escapada. Nada de lo que auspiciaba en sus inicios ha llegado a buen puerto. Seguramente porque desde que en la asamblea fundacional de Vista Alegre se estructuró como una organización jerarquizada, verticalista y carismática (en resumen “autista”) empezó a dejar de ser la expresión de la sociedad civil en rebeldía que parecía responder a la sensibilidad reformista del 15-M. Ni los resultados obtenidos en las elecciones europeas, ni lo cosechado en las autonómicas hasta ahora celebradas, ni el balance de los dos ensayos de las generales, permiten pronosticar otra cosa que no sea su prematuro envejecimiento y ostracismo.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter1Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

El control de los cuerpos

El dedo en el ojo. Félix García Moriyón

Félix García Moriyón

Félix García Moriyón

Llevamos ya tiempo discutiendo sobre la forma de vestir de las mujeres musulmanas; más en concreto, sobre la ropa que llevan algunas mujeres en algunas zonas donde domina el islamismo. Más concreto: sobre la ropa, cuya función básica es ocultar gran parte del cuerpo de la mujer. Incluso, hechas ya estas primeras precisiones que acotan mucho el tema de reflexión, debemos recordar que, bajo un principio general vinculado a una cierta concepción del pudor y de la sexualidad femenina basada en una interpretación del islam, hay muchas variantes en la práctica, cada una en una zonas geográficas determinadas: no es lo mismo el hiyab que el burka, el nicab o el chador.

En estos momentos la discusión se centra en una ropa todavía más concreta: un modelo de bañador, del que ya existían bastantes variantes, para que las mujeres que comparten esa interpretación del Islam puedan acudir a las playas o piscinas públicas sin sentirse culpables por incumplir las normas coránicas. Por el momento, y en el caso de Francia, parece que el asunto ha quedado zanjado: el órgano que decide en última instancia al respeto a los derechos personales ha dictaminado que la prohibición de ese bañador atenta contra la libertad personal y solo se fundamenta en motivos políticos que no son admisibles. Eso no quita que la polémica siga abierta.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Humanidad sin humanidades; democracia sin demócratas

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

“La Universidad de Coruña elimina 26 de los 76 departamentos”

(De la prensa)

Estaba cantado. El Plan Bolonia para la reforma de los estudios superiores en Europa devora a sus padres. Tras aprobarse la mercantilización de la enseñanza universitaria, la soga llega a la casa del ahorcado. Bajo la implacable ley de la oferta y la demanda, los centros han decidido “unificar” (otra vez el término placebo) sus departamentos. O sea, se ha puesto en marcha un proceso para suprimir las especialidades que tienen menos matriculados: las castigadas humanidades. La ley del número que troca calidad por cantidad, precio por valor, y el vector consumista de la era de masas dejará nuestros campus como un páramo intelectual. Será una inmensa escuela de negocios. La última barrera de la transmisión conocimiento ha caído.

En realidad la decisión de “regular” (otro palabro para lidiarnos) el alma mater hace tiempo que mostraba sus perversas intenciones. De aquella cacareada fábrica de títulos sin salida profesional, hemos pasado a un erial de expertos en pensamiento único, analfabetos funcionales de postín. Ingenieros, economistas y demás egresados en habilidades operativas técnico-científicas-comerciales, terminan su etapa de formación sin mácula de sociabilidad. A menudo son incapaces de escribir un texto legible, más allá de los 140 caracteres de un tuit. No son ilustrados, pero están en el mercado del “todo a cien”.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Ciclo-génesis

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Las solemnes negativas de los dirigentes políticos duran menos que los presidentes de la Academia del Cine. Tenemos aquel pionero “no, punto, no” de la tránsfuga Tania Sánchez en su periplo desde Izquierda Unida a Podemos; el rotundo no al “indecente” presidente de gobierno lanzado por Pedro Sánchez; el rechazo de Albert Rivera al PP mientras Mariano Rajoy estuviera al frente; la oposición a “los cenizos de IU” de Pablo Iglesias; y la consiguiente descalificación de Alberto Garzón a Podemos ex ante por “haber aceptado gran parte del programa de la derecha”.

Pero de esa charca tantas veces invocada ya han bebido todos. Lo que queda son los “síes, boana” de los gobiernos del PSOE y del PP en cuanto a recortes, ajustes, agravamiento del régimen de las pensiones, contrarreforma del mercado laboral y golpe de mano al artículo 135 de la Constitución. Pelillos a la mar. Lo que ahora se lleva es el matrimonio por conveniencia: la abstención de Ciudadanos a la investidura de Rajoy; el arrejuntamiento de IU y Podemos, y la duda hamletiana de Pedro Sánchez ante su denostado y correoso competidor emergente. Pero el tiempo no pasa en balde.

Cuando en el último cuatrimestre del año se celebren los comicios autonómicos en Galiza y Euskadi se habrá completado el ciclo institucional generado por la irrupción de las formaciones políticas surgidas de la protesta ciudadana contra el austericidio, la corrupción sistémica y el bipartidismo dinástico hegemónico. Desde el estallido el 15-M en 2011, acta de bautismo de esa creativa insurgencia popular, ya se han producido elecciones europeas, municipales, autonómicas (parciales) y generales (aún por concretarse gubernamentalmente). Por tanto, existen elementos suficientes para establecer una primera valoración de lo que ha sido esa cosecha de asalto al poder desde la calle y aledaños.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter1Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Rafael Cid: “Un medio alternativo que ejerza de contrapoder está condenado a ser minoritario”

Entrevista a Rafael Cid, periodista y colaborador de “Radio Klara”, “Rojo y Negro” y “Kaos en la red”

Enric Llopis. Rebelión

Rafael Cid

Rafael Cid

¿Han de batallar los medios de comunicación independientes por la hegemonía? ¿Tienen que marcarse como objetivo el crecimiento de lectores y audiencias para ensanchar su ámbito de influencia? “Un medio alternativo que ejerza de ‘contrapoder’ está condenado a ser siempre más o menos minoritario”, afirma el periodista Rafael Cid, colaborador del periódico de la CGT Rojo y Negro, Radio Klara de Valencia (en el espacio “El Vaivén”) y Kaos en la Red. “Lo que tiene que primar es el rigor, la calidad, la independencia y la osadía”, añade. Titulado por la Escuela de Periodismo de Madrid, Rafael Cid inició su recorrido profesional en el mundo de los reportajes de investigación. Indagó durante tres años en el “síndrome” de la colza, que afectó a miles de personas en los años 80. A mediados de esa década, entrevistó para Cambio 16 –revista de la que fue jefe de coordinación- a un comando de los GAL y con otros dos periodistas de la misma publicación, Miguel Ángel Liso y José Díaz Herrera, reveló una trama de corrupción policial que se prolongó en la muerte de un conocido delincuente, “El Nani”. Entre 1977 y 1979 editó la revista Historia Libertaria. Actualmente, en España “apenas existe margen de autonomía para el trabajo de periodista en los mass media”, sostiene.

-Fuiste uno de los periodistas que en los años 80, con Xavier Vinader, Pepe Rei o José Díaz Herrera, se volcó en los reportajes de investigación. Por ejemplo, con Díaz Herrera publicaste en Cambio 16 (mayo de 1984) una entrevista a varios mercenarios del GAL realizada en Biarritz. Contaban la muerte de uno de los “jefes”, Jean Pierre Cherid, al estallarle un explosivo. Pretendía acabar con la vida de siete militantes de ETA. ¿Cómo recuerdas aquellos reportajes?

-Jean Pierre Cherid, los hermanos Perret, Mohamed Khiar, los neofascistas italianos y los miembros de la Triple A argentina (uno de los varios GAL que hubo) eran mercenarios contratados desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para llevar la guerra sucia contra ETA al santuario francés. Sus acciones, asesinatos de corte mafioso por encargo, estaban encaminadas a obligar a las autoridades galas a controlar los movimientos de los etarras y, en su caso, deportar a sus cabecillas y a los dirigentes independentistas vascos allí asilados. Poco más que eso puedo decir sobre aquella etapa. Quizás sólo resaltar las dificultades que supuso la realización de esa primera investigación histórica sobre los Gal y su publicación cuando en España gobernaba un PSOE triunfante tras el 23-F, con un enorme respaldo en la opinión pública. Y si eso fue posible, más que al trabajo de los periodistas, el mérito se debió a la existencia al frente de Cambio 16 de un presidente, Juan Tomás de Salas, que tenía una concepción exigente del derecho a la información, en línea con la tradición inglesa, al que aún no se le ha rendido el reconocimiento merecido. Mostramos el terrorismo de Estado en la joven democracia sin trabas empresariales o políticas, y con el respaldo garante del editor de la publicación.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Por qué muchos trabajadores votan a la derecha

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Los votos como los coches, una vez usados se devalúan

(El Roto)

La noche electoral, más allá de los resultados ya sabidos que coronan al PP de Mariano Rajoy y cuestionan el liderazgo del Unidos-Podemos de Pablo Iglesias (por seguir en la tonta cantinela de la pinza), ha dejado imágenes que valen tanto como la propia quiniela electoral. Pero sin dudas la más chocante estaría en la desolación con que algunos portales de la izquierda que acogió el veredicto, instantánea reflejada airadamente en el titular de uno de esos blogs-webs: “España es un país de mierda, de obreros de derecha”.

Establecido lo anterior, que es el hecho diferencial de este 26-J sobre el precedente 20-D, se volvió a repetir el rigodón autorreferencial. En esta ocasión no bajo la aporía cateta del “todos han ganado”, sino en la versión revirada “nadie ha perdido”. Porque la explicación oficial del vaivén en votos y escaños ha consistido en atribuirlo a la “bipolarización” de la campaña y, en última instancia, al “efecto miedo” como correlato obligado de esa supuesta condensación en los extremos. También, y esto es nuevo en esta plaza, soportando la carga de la prueba en la pugna entre un voto joven y progresista, cantera del PSOE y de Unidos-Podemos, y otro mayor y conservador, que tendría su pesebre en el PP. Algo que ya se puso en circulación al juzgar los resultados del Brexit, y que llevó a un talentoso comentarista a sugerir prohibir el derecho al sufragio a las personas talluditas (John Carlín. ¡Que no voten los viejos! EL País 22/06/2016).

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

El País nos quiere gobernar

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

No está asegurado que quien tuvo retuvo. Al menos eso deben pensar las altas instancias del Grupo Prisa cuando han tirado la piedra y escondido la mano. Porque ni el aséptico “Manifiesto a los diputados electos”, ni el más beligerante “Es posible un gobierno de cambio: repetir las elecciones no es la solución”, han visto la luz como primicia en sus páginas siendo como son productos de su cantera. Fueron otros medios, portales digitales situados en las estribaciones de su entorno ideológico, quienes asumieron la tarea de divulgarlos en primera instancia. Pista inútil, porque ambos textos llevan el sello indeleble de la factoría informativa que preside y dirige Juan Luis Cebrián, aquel “joven Maura” del periodismo tardofranquista.

Hasta ahora El País había intentado marcar su impronta en lo referente a la formación de gobierno utilizando recursos propios, sin colorantes ni conservantes. Y lo han hecho de forma tan insistente que tamaño empeño traslucía debilidad (como cuando pidió sin éxito y por triplicado a Rajoy que solicitara el rescate país). El arsenal consistió en una batería de editoriales, páginas de opinión y entrevistas con partidarios de una salida política sin pactos a la izquierda del PSOE. Se buscaba una Segunda Transición en toda regla, sin tener en cuenta que cuarenta años no pasan en balde y que el talento de antaño para hacer un eficaz y rentable mito del consenso, hoy está definitivamente amortizado.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Arma letal global

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Una madre a su hijo: “Para comprender a los adultos tendrás

que esperar a hacerte mayor y perder el juicio”

(El Roto)

En Estados Unidos el terrorismo interior nace del odio racial y de la mística del rifle. En Francia, tras los atentados de Inglaterra y España, surge como una reyerta entre creyentes e infieles capitalizada “lobos solitarios” del salafismo. En la guerra de Siria son los aviones de la OTAN y del régimen los que, con la excusa de luchar contra su particular eje del mal, bombardean ciudades abiertas y hospitales, víctimas anónimas que rara vez causan alarma social. Y Rusia justifica la ocupación de Crimea como una reparación territorial, aunque no pueda explicar el derribo de un avión comercial con más de 200 personas a bordo.

Es terrorismo, sin paliativos ni excepciones. Pero sería engañarse hablar de buenos y malos, de víctimas y verdugos, de causas y efectos como mundos separados La línea divisoria es imprecisable, un blanco móvil. Victimas que pueden ser verdugos, y viceversa. Efectos que operan como causas, y al revés. Es la zona gris donde cabe cualquier atrocidad. Resulta imposible metabolizar el fenómeno del yihadista sin mencionar la criminal invasión de Irak (como hace el informe Chilcot), la ocupación y el apartheid de Palestina por Israel; la barbarie de la guerra secreta de Chechenia por el Kremlin o el martirio de Afganistán tras la doble y sucesiva intervención soviético-norteamericana.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Home bitter home. La última frontera

La Veranda de Rafa Rius

imgres-1No hay última frontera. Bajo los oscuros cielos de enero iban de ninguna parte a ningún lugar. Bajo los claros cielos de julio van de ningún lugar a ninguna parte. Nunca llegarán a casa porque no tienen casa. La que tenían la derribaron los efectos colaterales, la que anhelan se esconde en un futuro sin futuro. Atraviesan una frontera tras otra hasta quedar varados en lo que se conoce como tierra de nadie. Aunque así la llamen, no es cierto que la tierra que pisan sea de nadie. Siempre aseguran que es de alguien y ese alguien no los quiere. Para ellos el hogar no es sino una ficción amarga e hipócrita, el recuerdo perdido entre las nieblas de la memoria, borrado por un tiempo sin medida. Un paréntesis permanentemente abierto, de tránsito incierto, arrastrados por un oscuro viento poblado de amenazas y sin que puedan vislumbrar un final previsible que no sea la muerte o la locura.

Entre bosques de alambradas el deseo de vivir acaba por olvidarse. Imaginemos las vidas sofocadas y asfixiantes de los niños que han nacido ya prisioneros. Los afectos no están hechos para vivir en cautiverio. Sólo permanece la inercia de seguir vivo a pesar de tantos pesares, sólo queda un enorme ámbito frío colmado de una fatiga sin horizontes. Todos los implicados en la masacre tienen sus razones así que, sólo cabe ser enemigo de todas las espurias razones de la Historia. Es difícil habitar el reino del deseo cuando ya no se desea casi nada; tan sólo, tal vez, permanece latente un oscuro anhelo de tranquilidad, de calma, de quietud…

En nosotros, tan sólo un puñado de imágenes desvaídas; tal vez la tenue memoria de una madre en cuclillas junto a la alambrada acariciando la cabeza de su hijo, tal vez el leve recuerdo de unos niños jugando entre el barro o haciendo equilibrio sobre los raíles de una vía muerta. Los refugiados han desaparecido de nuestros Medios de Sumisión, luego ya no existe problema alguno… Políticos indignos y despiadados que incumplen sistemáticamente sus promesas de acogida; elecciones, pactos y componendas, rebajas con artículos a mitad de precio, increíbles ofertas de viajes soñados… demasiadas fruslerías ocupan nuestra mente ahora como para encima preocuparnos por los avatares de unas personas ajenas a nuestras vidas que deambulan sonámbulas siempre demasiado lejos de nuestro sofá.

Quizás no deberíamos olvidar que la indiferencia también mata.

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

Con ánimo de lucro

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Entender lo que está pasando en la política española en este interregno requiere plantearse preguntas intempestivas. Las herramientas habituales para estos casos no nos permiten salir de la perplejidad. Sabemos que mucho de lo que se cuece dentro de los partidos milita en la fe ciega propia de las iglesias y en la disciplina afín a la mentalidad militar. Pero ahora esos vectores resultan absolutamente insuficientes para interpretar los vaivenes de los hooligans que dirigen la carrera hacia el poder.

Que un PSOE, ayer obstinado en plantear como viable un gobierno de cambio con Ciudadanos a todas luces disidente de la necesaria aritmética parlamentaria, se enroque en el doblete de un “no al PP” y otro “no a Podemos”, escapa a toda lógica. Porque la alternativa ante ese imposible metafísico son unas nuevas elecciones donde posiblemente las huestes de Pedro Sánchez ahondarán aún más su viaje a ninguna parte. Una caída en el abismo que consagraría a su secretario general con el dudoso honor de haber pulverizado todos los records negativos de la historia del centenario partido.

Tampoco la plana mayor de Podemos tiene un discurso meritorio tras su reciente dulce derrota. En esta esta ocasión, afanado en esconder responsabilidades debajo del ala, en la mejor tradición del turbulento centralismo democrático. Y con planteamientos dignos de figurar en las revistas de humor. Dijeron en una primera valoración que los resultados electorales indicaban que la gente les aprecia pero tienen miedo a que gobiernen. Para más tarde, ya testados los estados de ánimo de sus afiliados, sostener que lo ocurrido tiene que ver con la desmovilización de sus socios de Izquierda Unida y el “hastío” de los simpatizantes tras meses de parálisis parlamentaria. Balones fuera.

Sigue leyendo

ComparteShare on Facebook4.1kShare on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on Reddit0Email this to someonePrint this page

80 años de la revolución española. Vivir la utopía

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Lo universal es lo local sin muros”

(Miguel Torga)

En la actualidad resulta un lugar común entre muchos historiadores resaltar el extraordinario número de publicaciones existentes sobre la Guerra Civil Española de 1936-1939, a pesar de su carácter nacional. Hasta el punto de que no pocos estudiosos advierten que, en términos relativos, existe más bibliografía sobre esta contienda que de las dos guerras mundiales habidas durante el siglo XX. Como explicación de la aparente “anomalía” se aduce el carácter polisémico que tuvo aquel enfrentamiento en la península ibérica. Ciertamente, algunos trabajos se han centrado en destacar el elemento fratricida de la guerra. Otros han puesto el foco en la lucha de clases que entrañaba. Y han sido también numerosas las investigaciones referidas a la vertiente internacional, analizando la intervención de Mussolini y de Hitler a favor del bando franquista, y de Stalin por el republicano. Incluso, como corolario, tampoco han faltado textos referidos a la ola de solidaridad que despertó la defensa de la Segunda República frente al alzamiento militar entre muchos demócratas del mundo, apoyo visualizado en la creación de las Brigadas Internacionales.

Seguramente a este inusitado interés contribuyó en buena medida la presencia en el campo de batalla, como enviados de distintos medios informativos o como simples combatientes, de conocidos escritores e intelectuales. Una larga nómina que engloba a figuras como Ernest Hemingway, W. H. Auden, John Dos Pasos, Arthur Koestler, Kim Philby, Stephen Spender, Ilya Ehremburg, Mijail Koltsov, André Malraux, Saint-Exupéry, Octavio Paz, Simón Weill o Georges Bernanos, entre otros muchos de parecido relieve que han dejado relatos sobre aquella experiencia (existen más de 2.000 novelas con temática centrada en la guerra). Aparte de otras personalidades que andando el tiempo adquirirían notoriedad en la política mundial, como el italiano Pietro Nenni, el alemán Willy Brand o el yugoslavo Josip Broz Tito.

Sigue leyendo