El País nos quiere gobernar

Rafael Cid

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El Vaivén de Rafael Cid

No está asegurado que quien tuvo retuvo. Al menos eso deben pensar las altas instancias del Grupo Prisa cuando han tirado la piedra y escondido la mano. Porque ni el aséptico “Manifiesto a los diputados electos”, ni el más beligerante “Es posible un gobierno de cambio: repetir las elecciones no es la solución”, han visto la luz como primicia en sus páginas siendo como son productos de su cantera. Fueron otros medios, portales digitales situados en las estribaciones de su entorno ideológico, quienes asumieron la tarea de divulgarlos en primera instancia. Pista inútil, porque ambos textos llevan el sello indeleble de la factoría informativa que preside y dirige Juan Luis Cebrián, aquel “joven Maura” del periodismo tardofranquista.

Hasta ahora El País había intentado marcar su impronta en lo referente a la formación de gobierno utilizando recursos propios, sin colorantes ni conservantes. Y lo han hecho de forma tan insistente que tamaño empeño traslucía debilidad (como cuando pidió sin éxito y por triplicado a Rajoy que solicitara el rescate país). El arsenal consistió en una batería de editoriales, páginas de opinión y entrevistas con partidarios de una salida política sin pactos a la izquierda del PSOE. Se buscaba una Segunda Transición en toda regla, sin tener en cuenta que cuarenta años no pasan en balde y que el talento de antaño para hacer un eficaz y rentable mito del consenso, hoy está definitivamente amortizado.

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Arma letal global

Rafael Cid

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El Vaivén de Rafael Cid

Una madre a su hijo: “Para comprender a los adultos tendrás

que esperar a hacerte mayor y perder el juicio”

(El Roto)

En Estados Unidos el terrorismo interior nace del odio racial y de la mística del rifle. En Francia, tras los atentados de Inglaterra y España, surge como una reyerta entre creyentes e infieles capitalizada “lobos solitarios” del salafismo. En la guerra de Siria son los aviones de la OTAN y del régimen los que, con la excusa de luchar contra su particular eje del mal, bombardean ciudades abiertas y hospitales, víctimas anónimas que rara vez causan alarma social. Y Rusia justifica la ocupación de Crimea como una reparación territorial, aunque no pueda explicar el derribo de un avión comercial con más de 200 personas a bordo.

Es terrorismo, sin paliativos ni excepciones. Pero sería engañarse hablar de buenos y malos, de víctimas y verdugos, de causas y efectos como mundos separados La línea divisoria es imprecisable, un blanco móvil. Victimas que pueden ser verdugos, y viceversa. Efectos que operan como causas, y al revés. Es la zona gris donde cabe cualquier atrocidad. Resulta imposible metabolizar el fenómeno del yihadista sin mencionar la criminal invasión de Irak (como hace el informe Chilcot), la ocupación y el apartheid de Palestina por Israel; la barbarie de la guerra secreta de Chechenia por el Kremlin o el martirio de Afganistán tras la doble y sucesiva intervención soviético-norteamericana.

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Home bitter home. La última frontera

La Veranda de Rafa Rius

imgres-1No hay última frontera. Bajo los oscuros cielos de enero iban de ninguna parte a ningún lugar. Bajo los claros cielos de julio van de ningún lugar a ninguna parte. Nunca llegarán a casa porque no tienen casa. La que tenían la derribaron los efectos colaterales, la que anhelan se esconde en un futuro sin futuro. Atraviesan una frontera tras otra hasta quedar varados en lo que se conoce como tierra de nadie. Aunque así la llamen, no es cierto que la tierra que pisan sea de nadie. Siempre aseguran que es de alguien y ese alguien no los quiere. Para ellos el hogar no es sino una ficción amarga e hipócrita, el recuerdo perdido entre las nieblas de la memoria, borrado por un tiempo sin medida. Un paréntesis permanentemente abierto, de tránsito incierto, arrastrados por un oscuro viento poblado de amenazas y sin que puedan vislumbrar un final previsible que no sea la muerte o la locura.

Entre bosques de alambradas el deseo de vivir acaba por olvidarse. Imaginemos las vidas sofocadas y asfixiantes de los niños que han nacido ya prisioneros. Los afectos no están hechos para vivir en cautiverio. Sólo permanece la inercia de seguir vivo a pesar de tantos pesares, sólo queda un enorme ámbito frío colmado de una fatiga sin horizontes. Todos los implicados en la masacre tienen sus razones así que, sólo cabe ser enemigo de todas las espurias razones de la Historia. Es difícil habitar el reino del deseo cuando ya no se desea casi nada; tan sólo, tal vez, permanece latente un oscuro anhelo de tranquilidad, de calma, de quietud…

En nosotros, tan sólo un puñado de imágenes desvaídas; tal vez la tenue memoria de una madre en cuclillas junto a la alambrada acariciando la cabeza de su hijo, tal vez el leve recuerdo de unos niños jugando entre el barro o haciendo equilibrio sobre los raíles de una vía muerta. Los refugiados han desaparecido de nuestros Medios de Sumisión, luego ya no existe problema alguno… Políticos indignos y despiadados que incumplen sistemáticamente sus promesas de acogida; elecciones, pactos y componendas, rebajas con artículos a mitad de precio, increíbles ofertas de viajes soñados… demasiadas fruslerías ocupan nuestra mente ahora como para encima preocuparnos por los avatares de unas personas ajenas a nuestras vidas que deambulan sonámbulas siempre demasiado lejos de nuestro sofá.

Quizás no deberíamos olvidar que la indiferencia también mata.

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Con ánimo de lucro

Rafael Cid

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El Vaivén de Rafael Cid

Entender lo que está pasando en la política española en este interregno requiere plantearse preguntas intempestivas. Las herramientas habituales para estos casos no nos permiten salir de la perplejidad. Sabemos que mucho de lo que se cuece dentro de los partidos milita en la fe ciega propia de las iglesias y en la disciplina afín a la mentalidad militar. Pero ahora esos vectores resultan absolutamente insuficientes para interpretar los vaivenes de los hooligans que dirigen la carrera hacia el poder.

Que un PSOE, ayer obstinado en plantear como viable un gobierno de cambio con Ciudadanos a todas luces disidente de la necesaria aritmética parlamentaria, se enroque en el doblete de un “no al PP” y otro “no a Podemos”, escapa a toda lógica. Porque la alternativa ante ese imposible metafísico son unas nuevas elecciones donde posiblemente las huestes de Pedro Sánchez ahondarán aún más su viaje a ninguna parte. Una caída en el abismo que consagraría a su secretario general con el dudoso honor de haber pulverizado todos los records negativos de la historia del centenario partido.

Tampoco la plana mayor de Podemos tiene un discurso meritorio tras su reciente dulce derrota. En esta esta ocasión, afanado en esconder responsabilidades debajo del ala, en la mejor tradición del turbulento centralismo democrático. Y con planteamientos dignos de figurar en las revistas de humor. Dijeron en una primera valoración que los resultados electorales indicaban que la gente les aprecia pero tienen miedo a que gobiernen. Para más tarde, ya testados los estados de ánimo de sus afiliados, sostener que lo ocurrido tiene que ver con la desmovilización de sus socios de Izquierda Unida y el “hastío” de los simpatizantes tras meses de parálisis parlamentaria. Balones fuera.

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80 años de la revolución española. Vivir la utopía

Rafael Cid

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El Vaivén de Rafael Cid

Lo universal es lo local sin muros”

(Miguel Torga)

En la actualidad resulta un lugar común entre muchos historiadores resaltar el extraordinario número de publicaciones existentes sobre la Guerra Civil Española de 1936-1939, a pesar de su carácter nacional. Hasta el punto de que no pocos estudiosos advierten que, en términos relativos, existe más bibliografía sobre esta contienda que de las dos guerras mundiales habidas durante el siglo XX. Como explicación de la aparente “anomalía” se aduce el carácter polisémico que tuvo aquel enfrentamiento en la península ibérica. Ciertamente, algunos trabajos se han centrado en destacar el elemento fratricida de la guerra. Otros han puesto el foco en la lucha de clases que entrañaba. Y han sido también numerosas las investigaciones referidas a la vertiente internacional, analizando la intervención de Mussolini y de Hitler a favor del bando franquista, y de Stalin por el republicano. Incluso, como corolario, tampoco han faltado textos referidos a la ola de solidaridad que despertó la defensa de la Segunda República frente al alzamiento militar entre muchos demócratas del mundo, apoyo visualizado en la creación de las Brigadas Internacionales.

Seguramente a este inusitado interés contribuyó en buena medida la presencia en el campo de batalla, como enviados de distintos medios informativos o como simples combatientes, de conocidos escritores e intelectuales. Una larga nómina que engloba a figuras como Ernest Hemingway, W. H. Auden, John Dos Pasos, Arthur Koestler, Kim Philby, Stephen Spender, Ilya Ehremburg, Mijail Koltsov, André Malraux, Saint-Exupéry, Octavio Paz, Simón Weill o Georges Bernanos, entre otros muchos de parecido relieve que han dejado relatos sobre aquella experiencia (existen más de 2.000 novelas con temática centrada en la guerra). Aparte de otras personalidades que andando el tiempo adquirirían notoriedad en la política mundial, como el italiano Pietro Nenni, el alemán Willy Brand o el yugoslavo Josip Broz Tito.

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El irresistible encanto de la mentira

La Veranda de Rafa Rius

imgres-3Ciertos políticos dan la sensación de que han descubierto ahora algo que ya sabíamos -por supuesto, ellos también- desde hace tiempo; a saber, que la mentira pública y publicada, por descarada que sea, no sólo no paga réditos electorales sino que las más de las veces mejora notablemente los resultados. Una vez logrados sus propósitos y tras el consabido “Donde dije digo, digo Diego”, las justificaciones habituales suelen ser tan tópicas como carentes de imaginación –no la necesitan. “- Mis palabras han sido malinterpretadas y tergiversadas, han sido sacadas de contexto…”, etc.

Las videotecas, fonotecas o hemerotecas adquieren gran importancia al respecto, pero en la dirección opuesta a la que algunos espíritus ingenuos pensarían. Cuantas más evidencias aparecen en los medios de los “supuestos” desaguisados, más se refuerza su milagrosa trasmutación de culpables a víctimas y más aumentan sus perspectivas electorales.

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Extirpando las malas hierbas

Rafael Cid

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El Vaivén de Rafael Cid

Extranjero es todo aquel que no piensa como yo”

(El Roto)

Aunque por la rabiosa actualidad pudiera dar esa impresión, no voy a tratar aquí de ese diktat seudo-stalinista del secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, “el bueno”, dirigido al Consejo Ciudadano para acabar con el debate interno. ¡Prietas las filas! Este enunciado tiene que ver con lo que a todas luces es la segunda y fundamental ofensiva de la campaña puesta en marcha por los distintos agentes del sistema político-económico hegemónico para segar todo rastro de disidencia entre la ciudadanía como respuesta a las políticas austericidas y liberticidas.

Después de haber rechazado a sangre y fuego las manifestaciones más decisivas de las “primaveras árabes” con la complicidad de los regímenes “del mundo libre” y, en otros zonas, tener a buen recaudo las movilizaciones gracias a la botadura de nuevos partidos que las han remansado hacia la competencia institucional, parece haber llegado el momento de anularlas en el plano teórico para asegurar su total extinción. No suele haber teoría sin praxis ni praxis sin teoría.

Porque si algo habían puesto de manifiesto todas las protestas surgidas a raíz del estallido de la crisis era la clara conciencia existente entre amplias capas de la población sobre el fraude democrático y de representación de los gobiernos democráticos de facto. Argumentos que habían servido para la impune ostentación de nuevas oligarquías y la utilización descarada de políticas antipersonas. Dos mitos que saltaron por los aires cuando las gentes se echaron a las calles, desde Egipto a Túnez, desde Grecia a España, a la voz común de “no nos representan” y “lo llaman democracia y no lo es”.

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Dadá cumple 100 años

La Veranda de Rafa Rius

imgres-1En 2016 se cumplen 100 años del primer manifiesto Dadá. En Zurich, en plena Guerra Mundial, Hugo Ball y Tristán Tzara crean al Cabaret Voltaire y publican los primeros manifiestos y textos dadaístas que supusieron una auténtica bofetada al “buen gusto” burgués de la época. Su impacto propició años después la aparición del movimiento surrealista así como a principios de los años sesenta la creación de otro colectivo de artistas, seminal en la historia del arte contemporáneo: el grupo Fluxus. El eco libertario de dadá ha llegado con fuerza a nuestros días, impregnando y fecundando los más diversos campos de la cultura. Frente al absurdo terrible de la Gran Guerra, la contestación, sólo aparentemente absurda, de Dadá. Gestos y acciones como provocación abierta al orden sociopolítico establecido. Jean Arp, Marcel y Suzanne Duchamp, Emmy Hennings, Hans Richter, Guillaume Apollinaire y bastantes otros, abrieron un camino de libertad que todavía transitamos. Valga como recuerdo y homenaje el texto del primer manifiesto dadá, para dar cuenta de lo que supuso y comprobar su vigencia.

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¿Existe una identidad anarquista?

Félix García Moriyón.
Revista Libre Pensamiento

Resumen

No es nada sencillo definir las señas de identidad del anarquismo, que por definición tiende a ser abierto, con fronteras algo borrosas. No obstante es importante ofrecer unas referencias para delimitar cuál es nuestra propuesta sin entenderlas como cierres que excluyen y separan. Para ello, podemos recurrir a los tres nombres con los que se ha llamado a la tradición anarquista: anarquistas, libertarios y ácratas, subrayando la oposición al gobierno, le defensa radical de libertad y la oposición al poder. Todo ello realizado mediante actuaciones que prefiguran el mundo nuevo hacia el que pretendemos avanzar.

Introducción

Es posible que estemos ante una pregunta que, en el fondo, no deja de estar mal planteada, sobre todo porque habitualmente la palabra identidad está vinculada a la necesidad de diferenciar a individuos o colectivos de otros individuos y colectivos, estableciendo fronteras claras, o bastante claras, entre «ellos» y «nosotros»: quienes se ajustan a determinados rasgos son de los «nuestros» y quienes no se ajustan son de los «otros». El asunto tiene su interés, pues viene bien dejar claro quiénes somos, qué es lo específico que nos define, que además es lo que podemos aportar a la comunidad en general, incluidos los otros. Se convierte así, además, en el hilo argumental que permite dar un nivel fundamental de coherencia a nuestra identidad en el decurso temporal; esto es, nos permite escribir una biografía, un «relato» (grafía) de nuestra vida (bio).

El problema es que la insistencia en las identidades puede dar lugar a algunos inconvenientes con graves consecuencias. El primero de ellos es precisamente el insistir tanto en esas señas de identidad que se conviertan en pesadas losadas que nos impidan escribir relatos que, manteniendo una coherencia temporal, sepan estar a la altura de las cambiantes circunstancias. Suele ejemplificarse esta deriva con la figura de los celosos guardianes de las tradiciones propias que se oponen con rigor a todo cambio o modificación en la interpretación de las esencias identitarias. Sobrados ejemplos hay en la historia y en la actualidad.

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El Brexit después del Grexit: el otro sorpasso

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

El veredicto del referéndum británico de nuevo pilla de vacaciones a la izquierda canónica. Su pasividad ante esta coyuntura ha sido antológica. Y eso se ha evidenciado patéticamente en lo visto y oído en esta campaña para las elecciones del 26-J. Nada, silencio absoluto, mutis por el foro. Esa ha sido la postura de los principales partidos sobre la decisiva consulta en Gran Bretaña. Aunque la apuesta a favor o en contra del Brexit iba a producirse solo tres días antes de los comicios, el tema estuvo prácticamente ausente de los discursos que los respectivos líderes fueron desgranando en mítines, tertulias y platós de televisión pret a porter. Era un asunto de tercera división para tan ilustres señores.

Y sin embargo, ahí está, con la clase política dormida en sus laureles. Una gente a quien siempre le ocurre lo imprevisto porque su mérito no va más allá de lo imprescindible para confiscar el voto en las urnas. Ahora esa indigencia puede pasarles factura a diestra y siniestra. De un lado, cabe que tenga alguna incidencia sobre esa cohorte de indecisos que aún no tienen decidido el color de su papeleta. Porque el 26-J se irá a votar bajo el impacto del tsunami político, económico y social que en la práctica supone el Brexit. Pero más claro parece que lo ocurrido al otro lado del Canal de la Mancha va a agravar la posibilidad de un “gobierno a la valenciana” entre PSOE y Unidos-Podemos.

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Rafael Cid: «Hay que disociar los movimientos que han nacido de la horizontalidad de los partidos que pudieran prometer un asalto al poder».

Rafael Cid

Rafael Cid

Jorge Santoveña. La Soga, revista cultural

Rafael Cid es periodista, analista político y uno de los pensadores anarquistas actuales. Fue jefe de redacción de la revista Cambio 16 y miembro del equipo de investigación del diario El País. Premio Ortega y Gasset de periodismo, en la actualidad escribe en diferentes medios alternativos ligados a los movimientos sociales y al activismo ciudadano. Conferenciante, es asiduo colaborador del periódico Rojo y Negro y de Radio Klara, además de prologuista del libro La ficción democrática (La Linterna Sorda, Madrid 2013).

Usted se declara anarquista. ¿Nos podría explicar de forma sintética qué es el anarquismo?

El anarquismo es un compromiso con una realidad que no se da en esa misma realidad oficial, digamos. ¿En que consiste? Consiste en creer en las capacidades del individuo en sociedad, al  margen de premios y castigos; al margen de condicionamientos externos, porque se confía en que el desarrollo pleno de la libertad de un individuo genera responsabilidad y una ética que, por sí misma, tiene la capacidad de conformar una sociedad; al margen del compromiso condicionado que surge cuando esa vinculación social se establece por obligaciones, a través de un sistema de premios y castigos representado por el Estado, y donde el individuo es una parte de un mecanismo sometido a una escala de contravalores. Puesto que lo que hace el individuo para participar en esa sociedad reglada es hacerlo a través de intermediarios, bien sea representantes políticos, o de otra índole, y todo ello sometido a una jerarquía de condicionantes donde existe, al final, una gran distancia entre la autonomía del individuo y la realización final de sus ambiciones.

Es decir, no hay acción directa del individuo, hay una acción mediada a través de representantes, y todo eso sometido a una estructura que culmina en un Estado, como organizador normativo de la sociedad, que funciona sobre la base de la coacción. Exige un imperativo al individuo en sociedad, al margen de sus propias convicciones y, por tanto, al final suplanta la propia libertad del individuo, su capacidad de responsabilidad y su convicción ética.

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¿Incapaces de dialogar?

Félix García Moriyón.

Profesor de Filosofía, Universidad Autónoma de Madrid.

Félix García Moriyón

Félix García Moriyón

Todos hemos podido ver con cierto hastío y algo de preocupación el mucho tiempo que los partidos políticos perdieron en los cuatro meses después de las elecciones de diciembre de 2015. No es fácil de entender, sobre todo si uno piensa que las personas dedicadas a la política tienen como principal objetivo resolver los problemas del país, si bien es cierto que cada opción política puede entender de distinto modo cuáles son los problemas más importantes y cuáles las medidas políticas más adecuadas para resolverlas, lo cual no facilita los acuerdos. Sólo dos partidos, PSOE y Ciudadanos se sentaron realmente a negociar y lograron un pacto, pero supongo que eran plenamente conscientes de que ese proceder hacía imposible que otros partidos se sumaran al proyecto, o por lo menos se abstuvieran en la votación, otorgando así un apoyo indirecto a ese proyecto de gobierno.

Mientras escribo esto, faltan 28 días para que la ciudadanía acuda nuevamente a las urnas y lo más probable es que, aunque la votación dé resultados muy parecidos a los actuales, se tenga que llegar definitivamente a un pacto, único camino para que se dé la posibilidad de crear un gobierno. Esta plazo temporal me obliga a reflexionar con cierto distanciamiento tanto con lo ocurrido en los cuatro meses anteriores como lo que pueda ocurrir en las semanas o meses que pasen tras el 26 de junio.

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El mundo es de todas (sobre el 20J)

La Veranda de Rafa Rius

imgres-3El Día Mundial de… es la fórmula con la que ese engendro conocido –con un eufemismo con sabor a sarcasmo- como Organización de Naciones Unidas, intenta visibilizar su impotencia frente a determinados problemas de especial relevancia social, cuyas posibles vías de solución están totalmente mediatizadas por ese otro eufemismo sarcástico llamado Consejo de Seguridad (¿seguridad para quién?) Pues bien, desde el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas ha decidido que el 20 de junio sea el Día Mundial de los Refugiados. ¿En qué se ha notado el evento en estos tres lustros? En poca cosa, diría yo. Como ejemplo de esta inanidad, este año la Agencia para los Refugiados (ACNUR) ha presentado una petición: “Con los Refugiados”, para enviar un mensaje a los gobiernos a fin de que trabajen juntos… ¿Cabe mayor inoperante ingenuidad?

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Juego de patriotas

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén  de Rafael Cid

La historia es una galería de cuadros

con pocos originales y muchas copias”

(Alexis de Tocqueville)

Las elecciones en la época del trending topic recuerdan al cuadro de Goya que muestra a dos paisanos a garrotazo limpio mientras permanecen enfangados hasta las rodillas. Da igual lo que piense o haga el adversario, pero si no lleva la camiseta con nuestros colores está en el error. Esa es la divisa de moda, el pensamiento único com-partido. Por eso, las opiniones de comentaristas y medios se disciplinan en torno a la lógica de la servidumbre voluntaria. Y así, como en toda contienda, la primera víctima es la verdad. Nadie reconoce nada más allá de lo que haya predeterminado que debe ser su primer mandamiento. La obediencia debida.

Es obvio que la irrupción institucional de Podemos (objetivamente el fenómeno político reciente más interesante después del de la horizontalista CUP) representa un vuelco en la escena partidista, y que de entrada aporta la frescura de quebrar el duopolio dinástico hegemónico. Los de Unidos-Podemos han desembarcado en el tablero político en el don de la oportunidad enarbolando habilidades renovadas. Justo cuando la crisis de la deuda había convertido en rehenes a los ciudadanos con la complicidad dolosa de las dos formaciones ocupantes del poder desde los inicios de la transición. Conservadores y progresistas encerrados con el mismo juguete de la corrupción a espuertas mientras la gente se sumía en el abismo social.

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El que paga manda, el que cobra calla. Silencio sobre los Papeles de la Castellana

Hace un par de semanas, nos dimos cuenta de una serie de frecuentes visitas a algunos de los sitios web que alojamos. No es extraño ver a ciertas multinacionales y despachos de abogados prestando especial atención a los medios de comunicación independientes, pero el tráfico a estas páginas era más grande de lo habitual.

Esta semana, por fin pudimos entender por qué los sitios web estaban recibiendo dichas visitas. “Los papeles de Castellana”. Aristócratas, funcionarios públicos y grandes empresas españolas implicadas en la evasión de impuestos y lavado de dinero mediante paraísos fiscales.

Los papeles de Castellana y los documentos de Panamá ahora se cruzan en Madrid.

Durante los últimos diez días, La Marea y Diagonal han estado recibiendo visitas diarias de grandes corporaciones y sus empresas de consultoría. Sus oficinas centrales, sus abogados y departamentos de comunicación nunca han estado tan interesados en los medios de comunicación independientes.

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Socialdemocracia, segundo acto, primera escena

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Ocurre como con las meigas, no existen, pero haberlas haylas. Cada paso estratégico que da Podemos incurre en ese memorial. Calca lo que ocurrió en la Primera Transición, aquel cambio de una dictadura personal a una monarquía parlamentaria que incubaba una segunda Restauración borbónica. Ahora también se trata de una Segunda Transición que pretende el tránsito del bipartidismo a otra forma de consenso pluralista, que a su vez estabilice una Tercera Restauración en la persona del nuevo rey Felipe V.

Hasta aquí nada nuevo que no sepamos. La innovación reside en el empeño del secretario general de Podemos por hacerse con la marca socialdemócrata en disputa con un PSOE en almoneda. Hemos pasado de la transversalidad de la primera etapa (ni derecha ni izquierda sino arriba y abajo) a la centralidad ideológica con unas gotas de gauchismo homologado. Todo ello pilotado por un partido de nuevo cuño que no existía como tal cuando la gente se echó a la calle contra Bruselas, y cuyos líderes son personas lo suficientemente jóvenes como para tener horizonte político y lo suficientemente puestas en el arte de la polémica como para que se las pueda conceder una oportunidad. Igual que entonces con las huestes de Felipe González, que apenas tenían carrera en la lucha antifranquista pero supieron beneficiarse del prestigio de un partido con más de cien años de historia (su 15-M).

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Partido a partido

Rafael Cid

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Si el mayor espectáculo del mundo, el circo del deporte, es el fútbol, el mayor espectáculo de la política son las elecciones. Fútbol y política se basan en la misma lógica: la alta competición. Partido a partido, como quiere El Cholo Simeone. Uno y otro utilizan para propiciar éxitos en sus respectivos equipos tácticas, alineaciones, capitanes, entrenadores, socios e incluso hooligans, si llega el caos. Con ese parentesco, llama poderosamente la atención que por una vez el fracaso de los partidos salidos de las urnas el pasado 20-D no imite a su compañero de pupitre, que han sabido resolver el empate a base de penaltis. Una de las pocas ocasiones en que la política desmerece frente al deporte rey.

Por eso todas las quinielas que se hagan cara a la segunda vuelta del próximo 26-J son imprecisas y entran más en el terreno de las artes adivinatorias, cuando no de la quiromancia. Las mismas prácticas que suelen emplear con alevosía los medios de comunicación de masas, que serán los encargados al fin y a la postre de exagerar los atractivos y los defectos de los equipos en liza de acuerdo con sus particulares puntos de vista. En realidad, sus propios intereses empresariales disfrazados de solvencia informativa. De ahí que de nuevo se cumpla una predicción que también suele ser frecuente en el mundo del fútbol. La que señala que en última instancia lo importante es la recaudación que se logre con la retransmisión del evento en horario de gran audiencia, al margen de la mayor o menor destreza de los abanderados.

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Cañizares y Bergoglio juegan en el mismo equipo

La Veranda de Rafa Rius

imgres (2)Como en el apolillado truco de interrogatorio policial –poli bueno, poli malo- en la santa iglesia católica apostólica y romana, también juegan al obispo bueno (Bergoglio) y obispo malo (Cañizares) o, si se quiere, de un lado el obispo apegado a las viejas tradiciones eclesiales, incapaz de alterar ni un ápice su pensamiento rancio y de otro el obispo más partidario del aggiornamento del que hablara Juan XXIII en el Concilio Vaticano II, en el sentido de adaptar los principios de la Iglesia al mundo contemporáneo. Pura apariencia: los dos juegan en el mismo equipo.

Teniendo en cuenta que por lo visto, a Cañizares la autoridad y la infalibilidad papal se la traen al pairo, se obstina en llevarle la contraria a Bergoglio en sus tímidos intentos de cambiar algo para que todo siga lo mismo. Si Francisco se va hasta Lesbos, a traerse 12 familias de refugiados para cubrir el expediente y hacerse la foto, Antonio se descuelga diciendo que “eso queda muy bien, pero realmente son el Caballo de Troya dentro de las sociedades europeas” y que “los realmente perseguidos son muy pocos”. Si Francisco dice que quién es él para juzgar a los homosexuales, Antonio se desahoga hablando del peligro del “imperio gay”. Si Bergoglio habla de justicia social, Cañizares habla de caridad cristiana… y así ad nauseam.

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Los centros privados concertados se rebelan por lo que realmente no dicen

Raquel Ortiz

Raquel Ortiz. València laica

Empezaré diciendo que este tipo de enseñanza que existe en España desde 1985 es una particularidad de nuestro país que apenas vemos en los países de la UE . Y lo que en un principio surgió para dar solución adonde la red pública no podía cubrir la demanda ha ido fortaleciéndose en detrimento de los centros públicos.

Pues sí, en la mayoría de los países europeos hay enseñanza privada y pública pero privada financiada con dinero público es casi excepcional (Bélgica, Holanda ). Los centros concertados han tenido tantos años de bonanza en detrimento de la pública que ahora se movilizan por una nimiedad mientras antes callaban por todo. Por tierra mar y aire con los partidos políticos más afines coreando precisamente la palabra LIBERTAD. Hasta Moragues, delegado del gobierno del PP, el partido que más ha hecho por sus colegios.

Por qué , entonces, tanto revuelo ahora si finalmente no se han suprimido unidades en la concertada ? Montan sus manifestaciones contra el conseller Marzà sencillamente para amedrentar a l@s nuevos gobernantes con el desafio de su voto. Desde Valencia Laica exigimos y apoyamos la firmeza y coherencia en defensa de la educación pública.

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