Pensiones, desmontando mentiras

RojoyNegro TV

¿Te crees todo lo que te cuentan? ¿En el tema de las pensiones, crees que nos pueden estar tomando el pelo? En Rojo y Negro Tv vamos a desmontar mentiras sobre las pensiones. Para debatir en el plató contamos con la presencia de:

• Victoria Portas, abogada de la plataforma MODEPEN (Movimiento de Defensa de las Pensiones).

• Pedro Torres González, de Yayoflautas Madrid

• Desiderio Martín, de CGT confederal

• Jesús Sanz Calleja, de la Coordinadora en defensa de las pensiones Madrid

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Urdangarin no somos todos

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Ante la sentencia del caso Nóos, que absuelve a la Infanta Cristina de Borbón y condena por la mínima a su marido Iñaki Urdangarin, caben muchas opiniones. La mía no está en ninguna de las dos corrientes principales. Ni soy de los que asienten satisfechos considerándolo un fallo justo que prueba la independencia de nuestros tribunales. Ni de los que, desde la otra orilla, lamentan que las penas impuestas no hayan sido más severas, viendo en la trama otro caso de descarado privilegio a favor de los poderosos. Estoy en la tierra de nadie de los que estiman que lo sucedido sirve para recordarnos el tipo de democracia híbrida que tenemos. Me explico.

Siempre pensé, contra el criterio general, que la hija del Rey seria procesada, porque desde el primer momento se vio que el juez instructor, José Castro, era una persona intachable. Soportó carros y carretas; presiones y maledicencias; intentos de soborno y acosos. Un tenaz “escrache” que incluso le llevó a distanciarse del fiscal Horrach, un colega de toda la vida. Nunca cedió ni a tentaciones ni a halagos. Tampoco se convirtió en un “juez estrella” ni aceptó las golosas ofertas de grandes bufetes para colgar la toga. Al contrario. Contra viento y marea, y para consternación de los poderes fácticos, Zarzuela y CNI, se mantuvo en su sitio solo ante el peligro.

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¡Rompan filas!

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Crear partidos nuevos supone volver a lo antiguo”

(Miren Etxezarreta)

Los partidos políticos te despersonalizan, son una trampa”

(Manuela Carmena)

Los términos partido e izquierda se han hecho incompatibles. Tuvieron su momento de gloria allá por el primer tercio del siglo veinte, pero hoy son marcas espectrales, entes mantenidos artificialmente. Los partidos modernos, incluso los emergentes que se dicen portadores de la nueva política, están concebidos para llegar al poder a cualquier precio (la función crea el órgano). En palabras de Íñigo Errejón, el “gramsci” startup de Podemos, “la misión de un revolucionario es ganar, y para eso se necesita un partido nacional popular2. Nada nuevo bajo el sol. Ninguno más nacional que el Partido Popular (PP). Para obtener lo que otros pierden, copando el gobierno si se tercia, se necesita ser colega, lo que conlleva mimetizarse con el entorno. Es decir, conquistar al mayor número de población votante, el cuerpo electoral que otros ponen cabeza, y eso se hace consiguiendo que la mayoría social vote en la dirección conveniente. Un tropismo interactivo entre objeto y sujeto que inevitablemente desemboca en el conservadurismo. Aunque en realidad el término adecuado sería “conformismo”, porque cada día son más las cosas nobles en peligro de extinción que hay que conservar (universales como la naturaleza, la libertad, la vida, la dignidad, la justicia, la solidaridad, etc.).

Es lo que durante decenios capitalizó el PSOE con su apelación a ser la representación del centro del tablero político, ni derecha ni izquierda sino todo lo contario y ambas cosas al mismo tiempo. Una ambigüedad calculada y pendulante. Lo que ocurre es que la sociedad real está en movimiento continuo por causas sobrevenidas, y en colectividades complejas como las actuales del mundo globalizado el óptimo-almendra depende de grosor de la cáscara. De ahí que las formaciones recién fletadas deban ingeniárselas para hacer virtud de las necesidades de sus adversarios. Pablo Iglesias creyó encontrar esa piedra filosofal en los medios de comunicación, y especialmente en las televisiones, sobre todo privadas, las que tutela el Ibex. Lo dijo en una de sus primeras ponencias: “no se milita en los partidos, se milita en los medios”.

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Una palabra vale por mil imágenes

La Veranda de Rafa Rius

Vivimos tiempos de múltiples pobrezas. Junto a la pobreza energética, la pobreza de ideas y la pobreza pobreza, padecemos una terrible pobreza comunicativa. El paradigma comunicativo en las redes es twitter: 140 caracteres que no dan “pa ná”. Pero incluso el twitter parece haber devenido en un ejemplo de lenguaje prolijo, excesivo, y se ha visto ampliamente superado en la guerra por la concisión informativa por “emoyis”, “emoticonos” y “me gusta/no me gusta”, que entrarían dentro del amplio espectro de los ideogramas. Un ideograma, vendría a ser un signo esquemático que representa de manera global conceptos o mensajes simples y que se caracteriza por su comprensión universal, su economía y la rapidez con que se verifica su percepción. Están entre nosotros desde las primeras culturas con escritura y ahora, después de Homero, de Plutarco, de Shakespeare y Cervantes, de Kafka y de Joyce, hemos entrado en bucle y volvemos a nuestros inicios jeroglíficos.

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Sota, caballo y rey.

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

A Isabel Pantoja, la folclórica trincona, convicta y confesa por blanqueo de capitales, la quiere todo el mundo. Acaba de liderar el programa más visto en televisión de este año. Casi cinco millones de espectadores postrados ante sus encantos. La misma gente que clama contra la corrupción jaleando a sus estrellas favoritas. En una saga-trola que va de Jesús Gil a Ruíz-Mateos, pasando por Mario Conde y El Dioni, y toda la caterva de famosos quinquis. El pueblo soberano que luego vota a los Trump que en el mundo son en un ejercicio de estulticia que alerta sobre el peligro de convertir la democracia en demoscopia, mutando calidad por cantidad. El imperio de la ley número que transforma lo público en pasarela de agradecidos “imbéciles”, aquellos que solo se ocupan de sí mismos, según la expresión original del término en el griego antiguo.

Primero fueron los reality shows, luego las redes sociales y sus memes, y ahora la posverdad, en una lógica declinación que teatraliza la vida con consecuencias aún imprevisibles, por más que todos los días tengamos pruebas fehacientes de su estropicio ético-político. Lo denunciaba Jürgen Habermas: “En nuestra sociedad de los medios la esfera pública sirve como espacio de autorrepresentación para aquellos que alcanzan notoriedad” (Entre naturalismo y religión). ¿Y qué mayor celebridad que la que proporciona estar en la pomada de los trepas de campanillas? Aquí y allá, lo público se ha convertido en zona minada para el sentido común, a la vez que pasto de malhechores y bribones de cualquier calaña. De alta cuna y de vieja cama.

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Strawberry fields forever

La Veranda de Rafa Rius

Solidaridad con César Strawberry. Los eternos campos de fresas de la libertad de expresión parecen cada vez más un sueño de ácido lisérgico, una forma inalcanzable de la dicha. Todos los días contamos con múltiples ejemplos de lo difícil que resulta en un Estado autocalificado de democrático el poder hablar y escribir en libertad. Según para quién, claro, porque para algunos sectores, claramente escorados a la derecha más fascista o más devota y mojigata, existe bula y pueden insultar y difamar con total impunidad. El Poder Judicial, siempre al servicio, tanto del Ejecutivo que lo ha nombrado como de las propias contradicciones de unos jueces ultraconservadores salvo excepciones, no duda en medir con distinta vara las supuestas transgresiones al buen orden lingüístico políticamente correcto cuando se trata de vejar, insultar o calumniar desde un lado del espectro ideológico o desde el otro. No es lo mismo que lo digan unos titiriteros o que lo haga Esperanza Aguirre, Grande de España.

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Trump y los trogloditas, primero

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

El Pentágono ha sido el principal mecanismo keynesiano del gobierno”

(Noam Chomsky)

El pasado fin de semana se produjo un extraño fenómeno político. Los tradicionales y antagónicos bloques ideológicos izquierda y derecha confluían en un mismo afán: tumbar la globalización. Cada uno por su lado, emitían voz y voto para frenar la trituradora de la internacionalización mercantil en marcha. Inició la ofensiva la izquierda movilizándose en muchas ciudades al grito de “¡Otoño resistencia. Ni CETA ni TTIP”! Y continuó en Washington con la firma de una orden ejecutiva por el nuevo presidente que liquidaba el TPP, el acuerdo transpacífico que junto con sus hermanos gemelos en el área europea y canadiense representaba la vanguardia de la expansión capitalista en su fase neoliberal.

Lógicamente se trataba de una coincidencia finalista sin trascendencia axiológica. Ambos sectores esgrimían sus razones por motivos diferentes. La izquierda lo hacía por considerar que el Tratado de Asociación Transatlántico (TTIP) amenaza los derechos y libertades de los ciudadanos europeos al ceder a las multinacionales prerrogativas exclusivas de los Estados. Un paso más allá en la mala dirección de merma de soberanía que ya suponen las instituciones de la Unión Europea (UE). Por su lado, Donald Trump lo hacía cumpliendo su programa electoral en lo referido a repatriar el aparato productivo deslocalizado a países con salarios más competitivos.

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Los neo – neologismos

La Veranda de Rafa Rius

Quiere el lugar común que uno de los primeros damnificados en situaciones de conflicto social sea el lenguaje. Será un tópico pero es cierto. Hasta ahora las palabras nuevas se incorporaban al idioma fundamentalmente por dos razones. Bien porque aparecía algo que no tenía nombre ya que no existía previamente en cuyo caso se solía echar mano del griego clásico (tele – fono) o bien porque se importaba directamente de otra lengua actual (foot – ball). En cualquier caso eran incorporaciones con un alto grado de asepsia lingüística: sus intenciones no iban mucho más allá de la necesidad de nombrar algo para lo que no existía un término previo. En la actualidad, en muchos casos, en la incorporación de nuevas palabras no suele darse puntada sin hilo. De un modo para nada inocente, los nuevos neologismos –valga el aparente pleonasmo- están cargados de intenciones más o menos ocultas que sería bueno intentar desentrañar antes de pasar a utilizarlos con candorosa ingenuidad.

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Xenofobia, maldita xenofobia

La Veranda de Rafa Rius

Cuando las personas que amamos la anarquía abominamos de las fronteras no lo hacemos por una cuestión teórica o perteneciente a cualquier tipo de superestructura ideológica, lo hacemos por una cuestión visceral al tiempo que racional, tras una larga constatación histórica de todos los ríos de sangre y dolor que han causado.

Desde la más lejana prehistoria los humanos han realizado lentas y dilatadas migraciones. Mujeres y hombres que han atravesado las aguas heladas del estrecho de Bering, descendiendo hacia el Sur a través de decenas de miles de kilómetros hasta llegar a la Tierra del Fuego; cruzado el Bósforo procedentes de Mesopotamia, Gibraltar viniendo de África o el Mar de China hasta llegar a Japón. A través de la Historia, pocas veces se ha entendido que la conservación del territorio, el mantenimiento de un espacio vital, no implica necesariamente la creación de barreras defensivas ni el rechazo paranoico de las personas procedentes de otros lugares. No hemos comprendido que, como nos han recordado diferentes pueblos de los que de manera condescendiente llamamos primitivos, la tierra no nos pertenece sino que somos nosotros los que pertenecemos a la tierra. De la misma manera que tampoco hemos comprendido que la cooperación y la mutua ayuda son siempre más fructíferas que el rechazo o el enfrentamiento. El mestizaje con otras etnias y otras culturas, no sólo es enriquecedor y en gran medida deseable, sino además, absolutamente inevitable como hemos tenido sobradas veces ocasión de comprobar a lo largo de los tiempos.

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RNtv 19. Pobreza Energética

RojoyNegro TV

Queremos empezar el año por todo lo grande y para eso vamos a debatir hoy sobre uno de los problemas que hoy más desigualdad generan: la pobreza energética.

Tenemos con nosotras a:
– Paca Blanco de Ecologistas en Acción
– Emiliano Tapia de Baladre
– Paco Ortega CGT
– Maria Campuzano de Ingeniería Sin Fronteras

Presenta:
– Jorge del Olmo @SandokaRN

Enlace a páginas oficiales del programa RNtv:
Web: http://rojoynegrotv.org/
Canal YouTube: https://www.youtube.com/RojoynegroTv
Twitter: https://twitter.com/rojoynegrotv
Facebook: https://www.facebook.com/Rojo-y-Negro-TV

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Carta al periodista César Gavela

Artículos Perecederos.

Estimado don César:

En su artículo de opinión publicado en el diario Las Provincias (11-01-17) analiza usted (bien es cierto que de una manera un tanto visceral) las divisiones y la deriva de Podemos hacia un partido cada vez más clásico y por tanto más “partido”. Supongo que son sus opiniones personales y que toda la redacción del diario decano de Valencia no comparte a pies juntillas sus afirmaciones; por esta razón me dirijo exclusivamente a su persona y no a la Dirección de LP.
Que conste que no lo hago para defender o justificar a los líderes de Podemos, con quienes tengo casi tantas diferencias como con usted mismo y sus, indudables, ideas conservadoras. Sin ninguna esperanza de rectificación pública, me veo en la obligación de comentar algo que todavía se aplica -aunque cada vez menos, afortunadamente- en el digno gremio del periodismo. Me refiero a la costumbre o querencia por identificar anarquía y anarquismo con desorden, violencia, rudeza, apoliticismo y cosas incluso peores.

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Bernácer, el economista secreto que se anticipó a Keynes

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Mientras una desacreditada Unión Europea (UE) bracea para evitar otro rebrote de la crisis espoleado por nuevas amenazas encadenadas (Brexit, éxodo de refugiados, tipos de interés negativos, auge de la partidos ultranacionalistas, corrupción institucional, creciente precarización social, riesgo sistémico en la banca italiana, conflictos armados en su perímetro geoestratégico, cuestionamiento de la defensa común atlántica, etc.), la Universidad de Alicante acaba de reeditar el libro “Sociedad y Felicidad”, publicado originalmente en 1916 por el español Germán Bernácer, sobre el problema de la “ciencia lúgubre” basada en una prosperidad extractiva, ecocida y antropófoga. Un raro hito de la literatura económica escrito por el sabio valenciano que, ahora hace un siglo, previó la pandemia de la hegemonía financiera y se anticipó al Keynes de la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”. Lo que sigue es el artículo sobre su obra publicado al inicio de la última gran recesión, marzo 2009, en la edición en español del mensual Le Monde Diplomatique (http://www.medelu.org/IMG/pdf/BERNACER_CID_p26.pdf) como exponente de una visión de la economía al servicio de la gente y no al revés:

La crisis financiera internacional ha dejado al descubierto la complejidad asimétrica de la globalización. En estos momentos de pánico, algunos expertos escudriñan, buscando claves anticrisis, en los sistemas financieros que mejor resisten al tsunami de las subprime y derivados; y releyendo textos de teóricos visionarios. Hace ahora casi un siglo que un economista español, Germán Bernácer, ya había previsto y alertado sobre los riesgos que entraña la generalización exponencial del interés del capital no productivo.

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¡Todos somos contingentes pero tú eres necesario! (Elegía)

La Veranda de Rafa Rius

“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores…”
William Wordsworth

En la genial película de José Luis Cuerda “Amanece que no es poco” (mucho menos surrealista y más real de lo que aparenta), en el pueblo donde todos eran “muy de William Faulkner”, en un momento dado, los vecinos enfervorizados vitoreaban al alcalde al grito de: “¡Todos somos contingentes pero tú eres necesario!” Recordaba esta escena cuando días atrás escuchaba a diversos dirigentes de PODEMOS hablar del incuestionable liderazgo de Pablo Iglesias. Carolina Bescansa, en una entrevista, tras sostener que nadie era imprescindible, rectificaba haciendo una excepción: todos eran sustituibles menos el compañero Pablo. Por su parte, Juan Carlos Monedero, que no se cansa de repetir que no ostenta ningún cargo orgánico pero no por ello deja de arrimar el ascua a su sardina aprovechando su tirón mediático, se dedica a opinar sobre el tema en un tono desgarradoramente apocalíptico y con aroma a chantaje: “Si cae Pablo Iglesias, cae PODEMOS”.

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Los partidos parti dos

La Veranda de Rafa Rius

Érase una vez, allá por los años 80 del siglo XX, un grupo de agitación social en Valencia, conocido como el PA.R.R.U.S. (Partido Revolucionario Reconstituido Universalmente Salido) Sus textos, de un humor corrosivo nacido de la heterodoxia libertaria más irreverente y opuesto a cualquier forma de autoridad impuesta, tenían un lema que encabezaba todos sus manifiestos: “No somos un partido, somos un entero”.

En la actualidad, en un momento en que las disensiones internas convulsionan todos los partidos, se pone de manifiesto la literalidad de la palabra: un partido, de manera congruente con su apelativo, es lógico que esté partido. Y esas disensiones no constituyen un fenómeno aislado o puntual sino que es constante y habitual, no parece contingente sino necesario, resultando la consecuencia esperable de una determinada forma de proceder. Lo mismo en formaciones con más de cien años de historia que en otras recién constituidas, de igual forma en grupos que se sitúan en el centro o la derecha que en los que se colocan en una supuesta izquierda. Todos andan a la greña. Sólo se libran en parte aquellos que detentan el poder y ello por salvaguardar intereses personales en el reparto de prebendas –Ya lo decía Alfonso Guerra, en palabras tan desvergonzadas como tristemente certeras: “El que se mueva no sale en la foto”. Y permanecen unidos sólo de cara al exterior mientras en el interior continúan los navajeos taimados en la sombra por conseguir un mejor y más rentable acomodo. En cuanto se deja el poder, la desbandada y el sálvese quien pueda, son generalizados. Entretanto, la aquiescencia a las consignas del líder carismático, son preceptivas. En el relato cotidiano de las trapisondas del poder no cabe la más mínima disidencia, como nos demuestran a diario los dirigentes del PP.

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Iluminados por el fuego

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Una percepción de inseguridad vital provocada por el terrorismo yihadista, el desvalimiento causado por el impacto social de la crisis económica, el descrédito de la democracia nominal por la sistémica corrupción institucional y el suicidio de una sedicente izquierda adicta al “cuanto peor mejor” que parece querer retroceder hasta los negros tiempos del pacto Stalin-Hitler (¡recordad Alepo!) , son algunos de los factores que están conjurando la tormenta perfecta para que el 2017 sea el año cero en que fascismos de nuevo cuño alcancen el poder en Europa gracias al inapelable veredicto de las urnas.

Hay un tipo de fe que mata. La fe que ciega. La que al revelarse deja el cerebro tronado. Sin capacidad de discernir, solo de embestir. No es luminaria de una religión concreta. Acecha en todas las creencias. También en las confesiones laicas. Aquellas que proponen ideales totalitarios, sublimes y perfeccionistas utopías (teleológicamente distopías). El fundamentalismo no tiene patria. Está en los “lobos solitarios” que golpean en el hemisferio cristiano tanto como en las “misiones de paz” con que occidente encubre sus razias neocoloniales. Los primeros aterrorizan a la sociedad civil y ceban el revival de los ultras xenófobos hacia el poder. Los segundos brutalizan el derecho de gentes y dejan las resoluciones de la ONU en papel mojado.

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Liberticidio en Tel Aviv

La Veranda de Rafa Rius

A menudo nos encontramos con noticias aparentemente pequeñas pero que esconden un trasfondo que conduce a territorios que resultan cualquier cosa menos banales y se nos presentan más reveladoras de significados ocultos o más bien ocultados que la mayoría de grandes titulares con que nos machacan a diario desde los medios desinformativos. Recientemente, un suceso supuestamente banal, casi una anécdota ocurrida en el parlamento israelí ha puesto de manifiesto esta situación: “Un grupo de mujeres -diputadas y asesoras- han visto prohibida la entrada a su lugar de trabajo con el pretexto de que sus faldas o vestidos eran considerados demasiado cortos. Posteriormente, un grupo de cincuenta mujeres se concentraron a la puerta del Kneset (Congreso de Diputados) para protestar contra la medida acerca de la vestimenta femenina dictada por el Director General del Parlamento Ronen Plot”.

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Delenda est monarchia

Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

No hay un rey que, teniendo fuerza suficiente,

no esté siempre dispuesto a convertirse en absoluto”

(Thomas Jefferson)

La forma de Estado es contingente, formal, accesoria. Hay monarquías decentes y constitucionales, y repúblicas bárbaras y despóticas. Lo importante es el contenido más que el continente. Aquí, una vez más, el hábito no hace al monje. Aunque también es cierto que no existe la monarquía democrática como tal, ni se concibe. Son términos irreconciliables. El primero hace al pueblo soberano de las decisiones de la colectividad. El segundo se rige por el principio monárquico, que siempre es hereditario y vitalicio a capricho del monarca. El caso español es un ejemplo de esa concepción de Estado monárquico como tapón de la democracia utilizando una constitución-jaula que hace imposible su derogación.

Por eso PP y PSOE, dos náufragos en el océano de la Marca España, se han aliado en un último pírrico intento para renovar el atado y bien atado de la Transición estableciendo límites a la posible reforma de la Constitución. O sea, dejando claro que ellos, hoy simples exponentes de un bipartidismo en harapos, han decidido poner líneas rojas a cualquier modificación que no se ajuste a sus intereses estratégicos y de los que les parasitan. La derecha y la sediciente izquierda, que en estos momentos representan poco más del 50% de los votantes, pretenden decidir la hoja de ruta por la debe circular la sociedad civil durante las próximos lustros y generaciones. Exactamente lo que niegan machaconamente ante el avance del frente soberanista en Catalunya, donde junto a Euskadi PP y PSOE son fuerzas residuales.

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Dulce, empalagosa, tramposa Navidad

La Veranda de Rafa Rius

Pregunta: ¿Qué tiene que ver el supuesto nacimiento de un no menos supuesto profeta en la Palestina de hace dos mil años con las celebraciones paganas del solsticio de invierno?

Respuesta: El beneficio económico-religioso que se extrae de todo ello. De un lado, las ganancias de un comercio que concentra en poco más de un mes la mitad de sus ventas anuales y de otro, el acercamiento a los ritos religiosos del mítico nacimiento de cristo para recristianizar una parroquia que el resto del año permanece bastante inmune a los cantos de sirena de la Santa Madre Iglesia.

La mayor parte de culturas ancestrales estructuraban su acontecer vital en función de lo más evidente, de lo que más a mano tenían y más atraía su atención: los cambios propios de las diferentes estaciones del año. En sintonía con el decurso solar, plantaban sus cultivos, daban por acabado el frío y la tierra yerma, recogían la cosecha… y el final de una estación y el principio de la siguiente era subrayado con festejos que coincidian con solsticios y equinoccios. En eso que llegó la iglesia católica y los hizo suyos de manera arbitraria, por la jeró, como de costumbre. Así, el equinoccio de primavera que celebraba con fuego el final del invierno, se lo adjudicaron a san José, por aquello de que según ellos, era carpintero o, en el caso que nos ocupa, las fiestas en honor al dios Saturno que en Roma celebraban el solsticio de invierno, fueron vampirizadas y transformadas -¡Ale hop!- en el día del nacimiento de su cristo, sin ningún dato histórico que lo avale.

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